La pragmática de mi experiencia: Acer Swift 3

La Acer Swift 3 con el nuevo procesador AMD Ryzen 5 Serie 4000 es una pieza de tecnología que puede abarcar un poco más de lo que inicialmente propone.
por Guido Repetto

Estimades, lo aquí expresado son aquellas sensaciones después de haber probado la Acer Swift 3. En esta línea, no profundizaré en los detalles técnicos, solamente haré mención a las características de aquella. En efecto, y a riesgo de caer en reduccionismos, diré que aquellos que entienden sobre el tópico, no necesitan el expertise de otro para valorar y comprender en función de sus propias necesidades; aquellos que no, y tampoco tienen porqué hacerlo, el foco estará en “¿qué puedo hacer con este equipo?”. Ahí vamos.

Es preciso puntualizar que mis experiencias previas con otras notebook son prácticamente nulas. Por un lado, nunca creí necesario poseer una, siempre he preferido el equipo de escritorio. ¿Motivos? Quizás alguna creencia sobre un desempeño menor comparado a un equipo de escritorio armado a medida. Por ende, mis encuentros con notebook son esporádicos; algún préstamo, la notebook familiar cuando estoy de visita, el trabajo, entre otros que estoy olvidando. En otras palabras, nunca tuve un equipo portátil; mi PC siempre fue el mastodonte inextinguible a un costado del habitáculo de turno.

C. S. Peirce señala que para alcanzar un tercer grado de claridad de aprehensión hay que partir de una regla, la máxima del pragmaticismo. Tal puede expresarse más o menos como sigue: considerar qué efectos, los cuales pueden tener concebiblemente repercusiones prácticas, concibo que tiene el objeto de mi concepción. Entonces, sí puedo concebir todos los efectos prácticos de ese objeto pensable, estaré pensando el objeto en su totalidad. En otras palabras, el objeto es la totalidad de los efectos prácticos concebibles. Si bien esto es más pertinente a la tarea de investigación científica, la abducción implicada permite utilizarla de una forma diferente. A partir de este pequeño extracto de la inconmensurable obra de Peirce, voy a centrar mi análisis, o mejor dicho mi experiencia (aunque no se pueda separar la subjetividad de cualquier análisis) de la susodicha notebook. Algunos se preguntarán, ¿por qué demonios me están hablando de un filósofo, matemático, lógico, etc. en un escrito sobre una notebook? La respuesta es sencilla: vamos a abordar los efectos prácticos de mi objeto pensado y, por lo tanto, el objeto de mi concepción. ¿Qué cazzo quiere decir todo esto? Grosso modo, en vez de pensar puntualmente en un objeto, en una cosa, en este caso una notebook de mi agrado, pensaré en aquellas “cosas” que puedo hacer con tal dispositivo, es decir sus efectos. Dicho de otra forma, empiezo “al revés”: de lo que quiero hacer con la notebook hacia el objeto en sí; ya hablaré de ello en breve. No obstante, no desconozco que las cualidades de un equipo pueden otorgar ciertas pistas para determinar si es posible lo que deseo, por ello, mencionaré algunas de sus cualidades objetivas más relevantes a este análisis.

En cuanto a sus características principales, presenta un procesador AMD Ryzen 5 Serie 4000, 8GB de RAM, un SSD de 256GB, una webcam de 1280×720, chasis metálico con un peso aproximado de 1.2kg., una pantalla IPS FHD de 14” (1920×1080), entre otras características. Ahora bien, todo esto no nos dice mucho; lo que a mi me interesa es, ¿qué puedo hacer con ella? Ya dije anteriormente que quiero concebir el objeto a partir de los efectos prácticos. En este caso, mi objeto a concebir mediante sus efectos es la notebook que quiero tener. En este sentido, los efectos prácticos en los cuales pienso son: gaming ¿puedo jugar con ella?; componer música con DAWS y VST; y el resto de usos convencionales que se le dan a cualquier PC (zoom, correo, las famosas aplicaciones de MS, etc.). Si mi experiencia con este equipo está a la altura de esas tres condiciones, entonces sería la notebook que quiero tener.

Vamos al hueso de la cuestión. Apenas la saqué de su empaque, la puse sobre la mesa, le di al botón de encendido y “ya” tenía la pantalla de login de Windows. “Bien, es rápida”, digo. El teclado se siente cómodo y se agradece la retroiluminación. En cuanto a la pantalla, todo se veía de mil maravillas, pero quería probarla realmente, no solo mirar fotos y vídeos. Así que nos vamos a dirigir al primer efecto práctico: jugar. Mi listado de juegos es de lo más variado, desde RTS hasta FPS, RPG, etc. Decidí instalar algunos de ellos, a saber, APEX, Valorant, AOE II y Dead Cells. En cuanto al primero, he jugado varias partidas ajustando las opciones gráficas para que se mantenga el rendimiento. Alrededor de la hora y media de uso, un poco más, un poco menos, tuve que cargarla; algo esperable, ya que estaba usándola intensamente. En cuanto a Valorant, el desempeño fue fluído con las recomendaciones que configura el propio juego al ser instalado; no modifiqué absolutamente ninguna opción. Fue otra jornada de 4 horas en la cual no noté bajones de frames u otras yerbas. Por último, los dos juegos restantes son mucho menos demandantes en cuanto al apartado técnico, y funcionaron a la perfección, lo cual era esperable. En resumen, la notebook cumplió mis exigencias de juego. Alguien podrá decir que no corre COD, Hell Let Loose u otro de gráficas AAA, por ejemplo. Y tendrá razón; no es una notebook gamer. Pero se puede jugar con ella.

El segundo punto es el que más me interesa: ¿puedo utilizar aplicaciones de edición y producción de audio? La respuesta es sí. Poder instalar y utilizar, intensamente, una aplicación como Ableton, de forma móvil, es hermoso. El rendimiento fue el esperado con instrumentos virtuales externos y los que vienen con la misma aplicación. En este punto hay que señalar que este tipo de aplicaciones son muy demandantes y que se puede “colgar” cualquier equipo (sí, el que sea) a partir de qué clase de instrumentos, samples y efectos estemos utilizando, y que tan “buenos” seamos optimizando cada canal para reducir la demanda al equipo en si. En cuanto a la calidad de sonido, y a nivel personal, yo la concibo como una respuesta plana de todo el rango de frecuencias; es decir, que reproduzca todo el rango audible para un ser humano (20 hz a 20.000 hz). En criollo, la respuesta plana sería la fidelidad de cualquier dispositivo por el que “circule” el audio; en otras palabras, si reproduce correctamente cada frecuencia del rango audible al mismo nivel, sin pérdidas de información o viceversa. Por ello, hay muchos factores a tener en cuenta para “medir” la calidad del sonido: ¿los auriculares que utilizo tienen respuesta plana? ¿Hay algún ecualizador en el OS instalado? ¿Tengo monitores de estudio para poder medir la respuesta del rango de frecuencias audible? (Entre muchas otras). Como verán, la cantidad de variables a tener en cuenta es elevada y no sería honesto ponderar la calidad de sonido, de la forma en que la pienso, si no me es posible controlar esas variables. No obstante, y si bien no es un equipo para hacer mezclas de estudio o masterizaciones a nivel profesional, puedo hacerlas de todas formas; así como también lo hago con mi equipo de escritorio.

¿Y el último punto? Bien, después de los apartados anteriores, no hace falta ahondar en demasiados detalles. Desde navegar por internet hasta realizar videollamadas, todo se llevó a cabo sin ningún tipo de inconvenientes. En suma, se sintió cómodo utilizarla y transportarla (bueno, tampoco es tan largo el trecho de la cama al comedor).

En conclusión, esta notebook ha generado los efectos prácticos del objeto que he concebido, como ya he señalado anteriormente. Es más, quizás sea hora de repensar acerca de mis creencias y dar una oportunidad a esta clase de equipos portátiles.

Peirce, C. S. (2012). Obra filosófica reunida. Tomo I (1867-1893). México DF, México: Fondo nacional de cultura económica.

Escrito por

Guido Repetto

Estudiante de Psicología. Investigador. Docente. Player 1.

¿Te gusta el contenido que generamos?

Invitanos un café y ayudá a que GitGud sea cada día un poco más grande.

Invitanos un café