- Developer: Inverge Studios - Autor:

Análisis | Effie

Un plataformero de la vieja escuela asoma entre los indies
por Germán Raffo | @germanraffo

Galand es un joven que por culpa del hechizo de una bruja envejece de un momento para otro y tiene que luchar a través un extenso mundo por recuperar su juventud. Esa es la premisa de un juego que con su estilo y mecánicas propone de manera implícita que el jugador también recupere algo de esa niñez perdida. Es que Effie le hará cosquillas en alguna parte de la nostalgia a todos los que ya hayan pasado los veintitantos años, y no porque caiga en lugares comunes o esté ambientado en una época determinada, sino porque trae una fórmula que se ve cada vez menos en títulos de alto calibre.

Antes de empezar a analizarlo es menester mencionar que Effie es producto del programa patrocinado por PlayStation que tiene como objetivo incentivar a los desarrolladores independientes y darle a sus juegos un envión considerable para que salgan al mercado: PlayStation Talents. Dentro de este marco, Inverge Studios desarrolló un producto que navega por rincones del gaming que quizás ya no están tan presentes hoy en día, pero no lo hace en vano, ya que la experiencia siempre acaba siendo positiva.

Effie transcurre en la región de Oblena, una curiosa pradera teñida por el color rojo de su frondosa vegetación, donde las ciudades que conforman este territorio fueron controladas por la magia oscura de Melira, la bruja responsable de haber hecho envejecer repentinamente el cuerpo de Galand, un joven guerrero que ahora deberá recorrer estas tierras en busca de la hechicera y de la cura que le devuelva su juventud.

Una vez que empezamos a controlar a Galand nos damos cuenta por dónde viene la mano. El título nos propone volver a la época donde entregas como Spyro, Medievil o Crash Bandicoot eran moneda corriente y se llevaban las miradas de casi todos los jugadores. Al igual que nuestro protagonista, esta aventura nos sumergirá en la búsqueda de ese niño que en algún rincón de nuestro ser todavía está ahí, esperando por terminar sus obligaciones para sentarse por horas frente a un televisor de tubo y disfrutar de esos fantásticos gráficos 3D super revolucionarios.

Las tres columnas que yerguen los cimientos del título son los puzzles, las plataformas y el combate, aunque este último es el que más puntos flojos tiene y más desencaja dentro de la experiencia general del juego. La única herramienta con la que cuenta Galand para enfrentar los pasajes de acción es su escudo, que servirá tanto para defendernos de los ataques enemigos como para acabar con ellos. A medida que avanzamos podemos desbloquear distintas habilidades que hacen más amplio el abanico de movimientos -como por ejemplo, hacer un dash hacia adelante o incluso usar el escudo como boomerang-, pero el problema con el combate es más técnico que otra cosa.

Los conflictos empiezan cuando queremos poner nuestras habilidades en práctica y nos encontramos con un combate que peca de ser poco preciso y un tanto tosco, como si todavía faltara ajustarle algunos tornillos. A veces es difícil centrarse en un sólo enemigo a la hora de atacar y en variadas oportunidades muchos golpes terminan en el aire. Eso se traduce en que vamos a pasar más tiempo machacando botones -alternando entre el ataque ligero y el pesado- en vez de aprovechar todo el set de habilidades que tenemos a disposición. Si a esto le sumamos la caída de cuadros por segundo que ocurre cuando hay una buena cantidad de enemigos en pantalla -algo que pasa con mucha frecuencia- puede ser bastante molesto. De todas maneras, estos pequeños pero notables problemas no llegan a empañar la experiencia general que ofrece el juego, ya que compensa con un interesante diseño de niveles y un mundo que explorar.

El diseño del mundo es una decisión importante en Effie y además bastante acertada: es una mezcla entre un modesto mundo abierto y varias ciudades lineales. Una vez que dejamos atrás la sección que funciona como tutorial nos dan la libertad total de recorrer Oblena a nuestro antojo. Para poder hacerlo de manera ágil y rápida, Galand puede transformar su escudo en una patineta flotante que le da una velocidad necesaria para hacerlo con facilidad. La excusa perfecta para dotar el juego de un amplio mapa para deambular es que las ciudades a las que debemos acudir para completar la trama del juego no tienen un orden obligatorio en el que visitarlas. Una interesante invitación a perdernos largo y tendido por el mundo buscando coleccionables y enfrentando una cantidad -repetida- de enemigos.

Si bien cada ciudad tiene enemigos característicos que aparecerán con mayor frecuencia que otros, no hay una cantidad atractiva de adversarios a los que enfrentar, lo que podría desalentar a los jugadores que quieran dedicarle mayor cantidad de horas al juego. Y si de enemigos hablamos, el mayor pecado es lo poco interesante que resultan algunos jefes de la aventura, de hecho en la mayoría de los casos se desaprovechan bastante las habilidades de Galand dejando pasar una oportunidad única para combinar todos sus puntos fuertes.

Cada ciudad tiene un estilo notablemente diferente, desde locaciones que hacen referencia al Don Quijote de la Mancha hasta una aldea oscura con reminiscencias de Yharnam. Lo cierto es que el diseño de los niveles responde bien a los estándares del género de aventura y plataformas. Las secciones plataformeras son entretenidas y están diseñadas para que avancemos de manera natural por los niveles, sin mecánicas forzadas ni pérdidas de tiempo. Donde el juego se queda a media máquina es en los puzzles, que en su mayoría son anecdóticos y no representan un desafío que vaya a requerir de un esfuerzo mental digno de otros títulos.

En líneas generales el título responde como una clásica aventura 3D de la vieja escuela pero con las bondades gráficas y técnicas de hoy, porque incluso con sus limitaciones, Effie deja bien parado a Inverge Studios y al programa PlayStation Talents ya que cumple con creces la tarea de entretener al jugador usando la nostalgia como una herramienta positiva y no como un simple maquillaje. En Effie vamos a encontrarnos a nosotros mismos jugando viejos títulos que hoy son considerados clásicos con el mismo fervor de aquel entonces.

En busca del niño interior

Effie es una gran interpretación del género de aventuras en 3D de pasadas generaciones. Sus puntos bajos no son tan graves como para dejar pasar por alto una aventura que juega con fibras nostálgicas que atraviesan a todos los que hayamos disfrutado los plataformeros de los 32 bits.

Escrito por

Germán Raffo

Periodista. Fundador de GitGud. Fanático de la obra y la mística de Hideo Kojima.

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