Age of Empires III Definitive Edition, la experiencia de un iniciado

Una experiencia que, para un habitué de los RTS, es más que positiva

Guido Repetto

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Algunos sujetos en Alemania, a principios del siglo XX, postularon que percibir una totalidad es más que sumar las partes que la componen. En otras palabras, tal totalidad no puede ser compuesta a partir de meras diferenciaciones de los elementos que forman parte de ella. Entre tanto palabrerío, lo que quiero destacar es que voy a separar momentáneamente los elementos que, a mi entender, forman parte de este juego. No obstante, quiero señalar de antemano que, al final, jugarlo o percibirlo es en base a todos los elementos y las relaciones que se forman entre tales; en otras palabras, la complejidad del sistema, en este caso el juego en cuestión, se compone de una forma y a ella intentaré acercarme.

Ahora bien, toda percepción, como ya expresé antes, se realiza como una totalidad, pero sin dejar de considerar la experiencia del sujeto en cuestión. En este caso, ¿sería lo mismo si hubiese jugado la versión original? ¿O sí mi catálogo de juegos de este estilo fuese más extenso? Digamos, jugué Dune 2000 allá en mi temprana adolescencia; AOE II muy poco en su versión original, y muchas horas en su versión definitiva hace algunos meses atrás; Warcraft III y su expansión infinidad de veces (sí, también Warcraft III: REEMBOLSO); Warzone 2100; C&C y algunos otros que escapan a mi memoria. Lo que quiero decir con esto es que, como explicité anteriormente, su versión original, aquella que salió por el año 2005, es completamente desconocida; es más, no recuerdo haber visto, siquiera, un gameplay.

Por todo esto, y por más que quiera evitarlo, mis impresiones acerca del juego que nos convoca son anacrónicas; es decir, voy a mirar con ojos actuales a un título que percibo como actual, pero que, en realidad, su base es de hace 15 años atrás. Ahora, esto puede ser una ventaja, ya que la nostalgia, dirán algunos, no interfiere en el análisis. No sé si esto podría pensarlo como correcto, porque las comparaciones surgieron igualmente y no le fue bien: el primer juego que se me vino a la mente, apenas empecé la campaña, fue Warcraft III. OUCH. Alguien podría decirme “Che, ¡pero te hizo acordar a Warcraft III!”. Sí, pero sólo porque la campaña gira en torno a unos personajes que tienen alguna habilidad. Por eso desistí de querer compararlo más con el susodicho título, para que no pierda por goleada. Al fin y al cabo, los focos de ambos juegos parecen diferir.

Ahora sí, tratemos el juego en cuestión, que para eso vinimos ¿no?. Intentemos separar algunas de sus partes. En primer lugar, aclaro que lo que a mi me interesa, (es decir, las categorías que recortan esa totalidad) en mayor medida, es la campaña y la historia en cuestión, la música, la jugabilidad, tirarme unas partidas online de vez en cuando, los modos extras que pueden estar presentes o no y, por último, cómo se ve gráficamente. Ah, casi lo olvido, que no tenga muchos errores, fallos, bugs, o como les guste denominarlos. Además, no voy a explicitar las características del juego: cuántas civilizaciones tiene, con quiénes jugás en el modo “Story”, etc.. ¿Las razones? Son cuestiones muy sabidas al día de la fecha, ya sea por la propia campaña de difusión del juego, así como también otras reseñas enfocadas en el dato “objetivo”. Aquí veremos más la experiencia de quién escribe en relación a Age of Empires III: Definitive Edition.
Empecemos hablando de la campaña o modo historia. Las mismas fueron completadas en una dificultad fácil/moderada, como para enfocarme en lo que realmente me importa de ella: la historia que intenta contarse. Claro, digo intenta porque, a veces, me dió la sensación de estar rellenando agujeros de ella como para dar algo más de sentido. De todas formas, y aunque no me genera ese gancho de “¿y qué pasa luego?”, cumple. Es decir, por lo menos me ha generado interés acerca de los acontecimientos reales de las civilizaciones que en la misma aparecen. Por otro lado, y no es un dato menor, la campaña es entretenida de jugar. La diversidad de objetivos en una misma misión ayuda muchísimo a la jugabilidad. Me conformo con todo ello.

En otro orden de cosas, y siempre a nivel personal, la música (o la ausencia de ella), es uno de los pilares fundamentales que posee cualquier juego. En este sentido, pienso que la misma puede generar que una situación determinada, por ejemplo, se sienta realmente épica o pase desapercibida. Por ello, aunque la misma sea repetitiva por momentos, acompaña bastante bien; en otras palabras, no me ha parecido ni buena ni mala. Zimmer o Bergersen podrían acompañarnos muy bien en este apartado (fantasear no me cuesta nada). Y ya que hablamos de música, en lo que respecta al apartado “sonidos”, quiero destacar que estos están muy bien logrados, de lo mejor del juego. Por referirme solo a uno de ellos, el sonido de los cañones es fantástico. Bravo.
Sigamos con el apartado sonoro y hablemos de las voces. Si bien en algunos momentos puede observarse una “mala actuación” (la expresión vocal no tiene absolutamente nada que ver con el contenido de la frase y, menos que menos, con la situación actual del personaje, por ejemplo), se rescata porque en algunas circunstancias agrega profundidad a la escena. En otras palabras, transmite la cuasi completitud de la situación en la que se encuentra el protagonista. Lo anterior es muy importante de destacar, porque ya sabemos que el foco de este juego está puesto en otro lado.
En relación a la jugabilidad, digamos que es un apartado complejo. ¿Qué comprende la categoría jugabilidad? Todos podríamos definirla con algunas palabras, pero estas no alcanzan a describir o explicar nada. ¿Por qué? Porque la “jugabilidad”, al estar tan vinculada con la experiencia del jugador, puede variar tanto que quizás un veterano de la saga señale su gran “jugabilidad” y otro diga absolutamente todo lo contrario. Así que voy a abstenerme, nuevamente, de intentar señalar objetivamente este apartado. En lo que a mi respecta, el juego se sintió bien al jugarlo, al margen de que algunos fallos (de los que hablaremos más adelante) hayan empañado un poco la buena experiencia que tuve con el título. r. Sin embargo, decir que la jugabilidad es buena o “se sintió bien”, no indica mucho. El problema estriba en que la definición de lo que es jugabilidad, como ya mencioné anteriormente, está demasiado vinculada a la experiencia. En este caso, a mi experiencia. Por lo tanto, solo puedo ubicar algunos elementos que componen tal categoría y tratar de decir algo de ellos. En lo que respecta a los menúes, por ejemplo, quizás pueda señalar que me ha sido intuitivo, no me he perdido entre sus opciones, he podido acceder a la función que necesitaba, en el momento que la necesitaba. Desplazarse por el mapa, visualmente y con las unidades, así como también identificar recursos u otros puntos de interés, ha resultado cómodo, visible, entendible. Quizás los más experimentados puedan señalar que esto es poco relevante, ya que luego de algunas partidas uno identifica todo más rápidamente. No obstante, es importante considerar que esos puntos son cruciales y hacen a la experiencia y, sobre todo, al primer encuentro con el juego. De todas formas, analizar la jugabilidad, si es que eso es posible, podría completar un análisis aparte. Por ello, solo diré que es una tarea casi inútil separar los elementos que la componen. Como habrán notado, los calificativos hacia tales elementos están cargados de mi experiencia y pasan por alto las relaciones que pueden establecerse entre ellos.

En cuanto a los modos extras que presenta el título, “Batallas Históricas”, herramientas como el editor de mapas y “El Arte de la Guerra”, quiero destacar este último. Primero porque es una especie de tutorial avanzado (muy importante para los neófitos como yo). Segundo, porque es divertido de jugar; te enfrenta a situaciones propias del juego que pueden darte la ventaja o precipitar tu derrota. Es por eso que he pasado varias de mis horas de juego en este modo. Lo volvería a hacer.

El apartado visual merece mención aparte. Primero, porque se nota el gran trabajo que le han puesto a este remaster. No, no porque haya comparado con la versión original, sino justamente que, por ser un remaster, el juego se ve extremadamente bien, con un nivel gráfico más pertinente a un lanzamiento de los últimos años y no tanto a un remaster pensado como un “alisado” de texturas. (sí, te estoy mirando Warcraft III: Reforged). Segundo, porque agrega mucho a la jugabilidad, da una buena sensación de la totalidad del título.

Hablemos de sus fallos. Ya sólo en la parte de la campaña me he encontrado varios. Vamos a enumerar algunos: unidades estáticas (no responden a la orden); unidades “spiderman”: se “suben” a un acantilado solo porque su grupo está cerca del mismo (podés mover esa unidad libremente); las unidades que custodian los tesoros no atacan; las rocas del camino en Battle of the Greasy Grass, que nunca se rompen debido a que los scouts no avanzan, imposibilitando la finalización de la misión (a menos que envíes unidades a atacar a Custer a través de ella); uno o dos crashes; freezing momentáneo al obtener un nuevo objetivo durante una misión; entre muchos otros. No obstante, se han lanzado, hasta el día de la fecha tres actualizaciones y un “hotfix del día uno”. Todos ellos apuntan a diversas cuestiones del juego: errores de IA, inconvenientes de audio, opciones, optimización, opciones de video, entre muchas, muchas otras. De esto se ve el gran trabajo que realizan sus desarrolladores para solucionar los inconvenientes que van surgiendo. Sin embargo, es imperdonable que el mal funcionamiento desemboque en la imposibilidad de completar una misión en modo campaña. Quizás fue una casualidad o quizás se produjo sistemáticamente en muchos jugadores, no me he informado al respecto.

En cuanto al Multiplayer, digamos que la cantidad de partidas hosteadas en el servidor de Brasil, que sería la elección principal si sos del cono sur de latinoamérica, no son muchas. De todas formas, esto no impide poder disfrutar de unas buenas partidas en línea. Creás una partida, le ponés un nombre, las respectivas reglas, la cantidad de jugadores, elegís una de las 16 civilizaciones que trae el juego y ya estás listo para partir. Y no, nada de esperar; en todas las partidas que he hosteado, que fueron unas cuantas, no tuve que esperar más que tres o cuatro minutos. Más que bien, teniendo en cuenta la poca cantidad de partidas que había en el lobby. En cuanto al funcionamiento, digamos que mi experiencia fue buena; no tuve desconexiones o latencia. 

Para finalizar, volvamos al inicio. He intentado separar algunos de los elementos que hacen, a mi entender, a este juego. Sin embargo, cada apartado hasta aquí mencionado tendrá como consecuencia algo inaprensible. Esto es, no aborda ni describe las relaciones entre cada uno de los elementos mencionados; en otras palabras, deja por fuera aquella experiencia o sensaciones que tienen que ver con la complejidad de las relaciones de los elementos del sistema (el juego) en cuestión. Por ende, el análisis en base a la separación de sus partes nos dice poco, pero aún así algo podemos vislumbrar. En suma, todas las partes hasta aquí abordadas no dan cuenta de la totalidad de la experiencia que he tenido con este título, solo dan algunas pistas de la sensación global para con él.

Entonces, alguien podría preguntar: ¿qué has “sentido” con el título en cuestión, ya que está siendo pensado como una totalidad? Siento que es un buen juego, que puede gustar al jugador más esporádico e, infiero, a los amantes más acérrimos de la saga. En otras palabras, si bien tiene una profundidad enorme en cuanto a mecánicas de juego respecta, es posible, para un neófito como yo, aprender rápidamente y disfrutarlo casualmente. En suma, la totalidad del juego que he percibido, sólo es entendible si digo que me ha gustado sólo porque me agradan los juegos de estrategia y no a la inversa. De nuevo, esta afirmación anterior no implica un juego mediocre, pero quizás, si no fuese un habitué de los RTS, no terminaría de engancharme con este título. De todas formas, merece las horas que le he dedicado y seguro le dedique algunas más.

Age of Empires 3: Definitive Edition fue revisado usando una copia digital facilitada por Microsoft.


Guido Repetto

Estudiante de Psicología. Investigador. Docente. Player 1.

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