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Análisis | Bloodstained: Ritual of the Night

El juego que viene para saciar la sed de Castlevania
por Franco Borgogna | @El_Viejo_Frank

Castlevania: Symphony of the Night (SOTN) es, sin lugar a dudas, una obra de culto y uno de los grandes referentes de cómo hacer un juego de plataformas y acción en 2D. Su responsable fue el singular Koji Igarashi, quien tomó lo mejor de las anteriores entregas de la saga Castlevania, le inyectó elementos RPG y prácticamente todos los aspectos jugables de Super Metroid, dando como resultado un videojuego que dio origen a uno de los géneros -o sub-géneros, según se quiera ver- más populares hoy día: Metroidvania. La creación de Igarashi no sólo era espectacular en términos jugables, sino que también presentaba un apartado visual deslumbrante, acompañado de unas melodías que los más nostálgicos -entre los que me incluyo- hoy día seguimos tarareando.

Lamentablemente y pese a todas sus virtudes, SOTN fue un fracaso en lo que a ventas respecta. Konami siguió apostando por dicha saga con lanzamientos para Game Boy Advance o Nintendo DS, aunque cada vez fueron más esporádicos, hasta que finalmente el trabajo de Igarashi llegó a su fin. La desarrolladora japonesa tomó nuevos rumbos, dando protagonismo a sus franquicias más rentables, mientras que los gritos de una comunidad que pedía una secuela de SOTN se perdieron entre un centenar de máquinas de pachinko.

Sin poder hallar su lugar en una Konami que se volcaba hacia los juegos para la telefonía celular, en marzo de 2014, Igarashi (Iga, para los amigos) dejó Konami para convertirse en co-fundador de ArtPlay. Sin embargo, el problema de Iga, al igual de todos aquellos creativos que abandonan el nido para perseguir sus sueños, es que no contaba con los fondos necesarios para comenzar con un nuevo desarrollo. Fue entonces cuando inspirándose en su colega, Keiji Inafune, quien había dejado a Capcom para formar su propio estudio y mediante el crowdfunding lanzar su -cuestionable- Mighty No. 9, decidió dar inicio a una campaña en Kickstarter para dar vida a su nuevo desarrollo: Bloodstained, el sucesor espiritual de SOTN.

Tras conseguir una recaudación record de 5,5 millones de dólares por parte de una comunidad hambrienta de un nuevo Castlevania, de numerosos retrasos, frustraciones y mucha expectativa, Bloodstained: Ritual of the Night está entre nosotros. Ahora lo que resta, es responder a un puñado de incógnitas que muchos -o al menos yo en lo particular- nos hicimos en su momento: ¿Es Bloodstained lo que se prometía? ¿Estamos realmente ante el sucesor espiritual de SOTN? ¿Bloodstained es la evolución en el género Metroidvania? En lo que a mí respecta, sólo puedo decir que las respuestas a dichas cuestiones son: Sí, sí y… no.

Bloodstained: Ritual of the Night ( a partir de ahora Bloodstained) es un juego hecho con mucho amor y cariño para los fans del trabajo de Iga. Aunque el género ha crecido y evolucionado enormemente desde 2015, pocos juegos logran capturar perfectamente la atmósfera de Castlevania. Bueno, Bloodstained ofrece eso, nada más, pero nada menos. Si has jugado algún Castlevania antes, todo te será sumamente familiar en el universo de Ritual of the Night. Y no sólo por sus mecánicas o elementos jugables, que lo convierten en un Metroidvania de pura cepa, sino también por el arte y la música.

En Bloodstained tomamos el control de Miriam, una joven muchacha que ha logrado sobrevivir a una serie de experimentos llevados a cabo por un culto que pretendía invocar a Bael, el demonio supremo, a base de cultivar cristales en el cuerpo de determinados niños. Miriam es un Shardbinder, un humano genéticamente modificado capaz de absorber el poder demoníaco en forma de fragmentos, que de un momento a otro se convierte en la última oportunidad de supervivencia de la humanidad, cuando un castillo infernal aparece sobre el gremio de los alquimistas. El responsable de dicho acto es Gebel, otro superviviente que se volviera malvado, quien está tratando de liberar a los demonios del castillo para arrasar con la humanidad. Aunque el prólogo del juego hace un buen trabajo para explicar lo que está sucediendo, lo cierto es que dependerá mucho del jugador involucrarse con una historia con una narrativa segmentada, que casi de inmediato pasa a un plano secundario y que además resulta ser bastante predecible. Ojo, que no se malinterprete lo que digo: Que la trama sea básica, no quiere decir que sea mala, aunque para ser sincero resulta ser un agregado casi anecdótico, porque el fuerte de Bloodstained está en otras aristas.

Bloodstained es un metroidvania 2.5D, pero movido por un motor gráfico 3D. El juego da comienzo con Miriam y Johannes (un ex-alquimista redimido) en un barco, que también es el primer nivel del juego, el cual fue visto varias veces en las demos lanzadas. Ambos van en busca de Gebel, pero los demonios atacan primero y ahí será cuando el espectáculo comience. Tomando el control de nuestra protagonista, descubrimos que parece ser una mezcla entre un Belmont y Alucard, que puede hacer gala de un gran despliegue de habilidades de combate, como así también de hacer uso de asombrosos poderes demoníacos.

Miriam puede saltar, deslizarse, esquivar, usar armas y lanzar hechizos, que provienen de la absorción de los cristales de los demonios muertos en combate. Al principio, la elección es limitada, pero a medida que avancemos en la aventura podremos tener docenas de poderes entre los que elegir, incluyendo bolas de fuego, invocaciones, familiares y poderosas técnicas para los diferentes tipos de armas que nos permitirán limpiar habitaciones con suma facilidad. Los cristales son de cinco tipos diferentes, distinguibles por el color, y pueden conferir poderes activos o pasivos. Cada poder consume una cierta cantidad de energía demoníaca que, afortunadamente, se recarga con el tiempo, o que podremos recuperar haciendo uso de pociones.

Los poderes disponibles para Miriam son demasiados y enumerarlos a todos sería realmente complicado, al margen de que probarlos todos es parte de la diversión del juego. Cada uno de los fragmentos que nos otorgan habilidades puede actualizarse en el laboratorio alquímico. Pero hay más, porque además de los cristales contaremos con una gran variedad de armas, armaduras y accesorios con los que personalizar a nuestra protagonista.

Esto funciona de forma muy similar a SOTN: Las armaduras y accesorios proporcionan mejoras a las estadísticas, amén de alguna que otra habilidad pasiva, mientras que las armas cambian enormemente la jugabilidad. Hay espadas, espadones, dagas, katanas, pistolas, botas de kung fu, entre otras tantas, que determinan el comportamiento general cambiando la velocidad de ataque o el daño, entre otras características. Además cada una tiene efectos particulares y técnicas de combates asociadas, lo que brinda la posibilidad de establecer y definir diferentes estilos de juego, según demande la ocasión.

Afortunadamente, se ha incluido una habilidad denominada «Atajo» con la que podremos alternar rápidamente entre 8 sets que podemos configurar de antemano, sin tener que entrar al inventario a hacerlo manualmente cada vez que queramos cambiar de equipo.

Otro de los puntos fuertes de Bloodstained es la exploración. En principio, nosotros mismos decidimos cuándo explorar y qué rincón del castillo, aunque siempre habrá obstáculos de esos que nos impedirán avanzar hasta haber conseguido las habilidades pertinentes. Por su parte los niveles están bien diferenciados entre sí, presentando una gran cantidad de detalles en los entornos que demuestran el mimo que Iga y su equipo pusieron al título. Cabe destacar que el juego siempre recompensa el olfato agudo del más ávido explorador, ya que detrás de las paredes a menudo se ocultan mejoras de salud y magia, cofres, e incluso nuevas áreas. Hay muchos secretos escondidos en el castillo y descubrirlos todos requeriría de un gran número de horas para revisar los niveles a fondo.

Por si todo esto no fuera suficiente, Bloodstained incluye un sencillo pero completo sistema de crafteo con el cual podremos tener acceso a algunos de los mejores objetos del juego. Este resulta ser satisfactorio y es uno de los principales motivos para seguir jugando después de derrotar al jefe final. Para mejorar todo y obtener todos los objetos de equipo, es necesario encontrar ingredientes muy raros, que requieren de explorar el mapa a lo largo y ancho, matando a los enemigos una y otra vez. Como he remarcado párrafos más arriba, en el laboratorio alquímico, administrado por Johannes podremos mejorar los cristales demoníacos, pero también crear armas, armaduras o fundir cristales. Además podremos elaborar alimentos que nos otorgarán mejoras permanentes en los stats al consumirlos, y descomponer objetos para obtener nuevos materiales de crafteo. Contamos también con una tienda donde comprar y vender aquellos artículos que nos sobren, e incluso la posibilidad de aceptar misiones de los habitantes de una aldea destruida, que viene siendo nuestra base de operaciones.

Algo que en lo personal me ha gustado mucho son las referencias a los anteriores Castlevanias. En Bloodstained podemos encontrar guiños a SOTN, pero también a Circle of the Moon, Harmony of Despair, Aria of Sorrow u Order of Ecclesia. Pareciera ser que Iga hubiera querido citar toda su producción, un poco por continuidad, un poco para reiterar con orgullo lo que ha sido su carrera y otro tanto por fan-service. La mayoría de las referencias las podemos ver en los enemigos e incluso en algunos personajes secundarios. Claro ejemplo de ello es Orlok Dracul, mejor conocido como O.D., un vampiro que se parece a Alucard, habla como Alucard pero que por cuestiones de licencias no lleva su nombre. Como dato anecdótico cabe acotar que la voz de este personaje fue grabada por Robert Belgrade, el mismo actor de doblaje que interpretó a Alucard en SOTN.

De cualquier modo, no todo el trabajo de Iga se resume a reciclar viejas ideas, porque en su nuevo desarrollo ha incluido algunas criaturas inéditas, cuyo diseño es realmente genial. Al margen de los jefes, que son todos nuevos, el bestiario está compuesto por más de 100 enemigos entre los que podemos encontrar perros y gatos gigantes, demonios guitarristas que tocan heavy metal o ninjas (este último no es muy original, lo sé) entre otras tantas bestias que pueden llegar a provocar varios dolores de cabeza. También hay todo un repertorio de personajes secundarios, algunos de ellos aparecidos en la precuela, tales como Zangetzu, pero obviamente con un rediseño acorde, lleno de detalles y animaciones.

En términos de exploración y progresión , Bloodstained: Ritual of the Night está construido de manera muy similar a otros títulos de la serie Castlevania que ya mencionara más arriba: es un solo mapa, realmente muy grande, del cual muchas áreas se vuelven accesibles sólo después de desbloquear algunos poderes específicos o de encontrar ciertos objetos. Sin embargo, es raro tener esa sensación de estar perdido tal y como sucede en Hollow Knight, lo cual no es malo, pero hace que la sensación de descubrimiento se sienta algo diluida. Respecto al tiempo necesario para terminar una primera run, explorando el 100% del mapa y cumpliendo con la mayoría de las quests puede oscilar entre las 20 y 30 horas. Sinceramente no sé que pensaba Iga cuando declaró que solo tomaría 10 horas.

Bloodstained: Ritual of the Night es un metroidvania prácticamente perfecto en sus rasgos generales, sin embargo, no le faltan algunos problemas. Para empezar hay muchos objetos, y si bien muchos resultan ser de utilidad, hay otros que están solo para engrosar la lista. Algunas armas están desbalanceadas, pudiendo incluso conseguir algunas de ellas a poco de comenzar el juego. También hay algún que otro problema con el hitbox de algunos enemigos y comportamientos extraños en ciertos patrones de pelea de los jefes. Algo más que vale la pena mencionar es que hay un objeto en concreto que es necesario para avanzar en el juego que puede resultar especialmente difícil de encontrar y que la traducción al español presenta algún que otro error, aunque nada grave. En fin, sólo son cuestiones que ameritan ser mencionadas aunque poco hacen para cambiar la valoración general del título.

Para terminar sólo queda mencionar algunos aspectos técnicos. Gráficamente cumple bien, presentando, como ya mencionara anteriormente, escenarios variados y llenos de detalles. Si bien no tengo quejas al respecto de cómo se ve el juego en general, si he notado que algunos niveles, al igual que algunos enemigos, tienen más trabajo que otros. Las animaciones de los personajes resultan ser algo toscas, algo que se nota mucho en las cut scenes. Por otra parte, la banda sonora es excelente, lo cual no es casualidad ya que Michiru Yamane (compositora de la banda sonora de SOTN) e Ippo Yamada, fueron los encargados de este apartado y sus melodías resultan ser la compañía ideal al momento de explorar el castillo.

Las voces fueron escuchadas e Iga respondió

Bloodstained: Ritual of the Night es un gran videojuego que estuvo a la altura de lo que todos los fanáticos del trabajo de Igarashi esperaban. A diferencia de la amarga decepción que resultó ser Mighty Nº9 como producto de un crowdfunding, Bloodstained es definitivamente el sucesor espiritual de SOTN que Konami nunca quiso hacer. Como dije al comienzo, no es la evolución del género, pero sí una carta de amor, una poesía y una caricia al alma a todos los que confiaron en Iga, pero por sobretodo un gran juego en sí.

Escrito por

Franco Borgogna

Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.

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