Bounty Battle - Developer: Dark Screen Games - Autor:

Análisis | Bounty Battle es un derechazo al mentón

Una gran idea jamás estuvo tan desaprovechada.
por Germán Raffo | @germanraffo

Bounty Battle es un juego de peleas inspirado claramente en la saga Super Smash Bros.; en la cual el roster de personajes es el llamador principal que invita a asomar la cabeza y preguntarse qué es lo que pasa. Hablo puntualmente de los luchadores porque ellos son la punta del iceberg que emerge para intentar canalizar adeptos que—aunque no estén muy familiarizados con el género—abordan el título por lo que les entra por los ojos. El videojuego desarrollado por Dark Screen Games logra efectivamente esto, ya que su “elenco” está compuesto en gran medida por los protagonistas de algunos de los indies más exitosos de los últimos años. Pero toda la magia que me atrapó al instante y me invitó a adentrarme en esta fiesta indie se esfumó casi al instante cuando descubrí que esta entrega flota en la superficie y le falta mucha nafta para, aunque sea, arrancar.

Si hay algo que el destino no me dio es paciencia y constancia para los juegos de pelea. Sobre todo cuando hago el salto hacia el multiplayer y dejo atrás todo lo que—muchas veces en vano—aprendí de casi todas mis peleas. Es por eso que le escapo al género y me refugio en aquellos en los que siento que puedo hacer un mejor papel a la hora de competir en línea. Pero Bounty Battle parecía amistoso; el hecho de poder jugar con personajes de entregas independientes como Guacamelee!, Darkest Dungeon, Dead Cells, Nuclear Throne, Owlboy, Axiom Verge, SteamWorld Dig o Blasphemous era la excusa perfecta para darle una oportunidad y aprender a querer este tipo de fichines medio a la fuerza. Desgraciadamente, no fue así.

Bounty Battle tiene varios modos. El principal—y a la vez el más desaprovechado—, Tournament, consta de 30 torneos de cinco peleas cada uno, en los cuales habrá que jugar con todos los personajes. Sin dudas es el mejor modo para obligarse a uno mismo a probar cada uno de los luchadores, para posteriormente poder saber cuál es nuestro favorito y con cuál nos sentimos más cómodos. Esto último lo logra con creces, ya que el recorrido de cinco peleas es suficiente como para conocer los movimientos y ataques especiales de cada uno;  el principal problema está en lo esteril que es todo el desarrollo de cada uno de los torneos. No hay ni una mínima historia que conecte las peleas, ni un argumento sólido que me haya incentivado a seguir desbloqueando personajes; terminé completando cada una de las fases por inercia y porque tenía que escribir esta review.

No hay demasiado más para decir sobre los modos de juegos restantes y mucho menos para destacar. Quizás el segundo más atractivo es el modo Challenge; el mismo consta de una seguidilla de peleas donde la dificultad va in crescendo, las cuales no varían mucho con respecto a las que se desarrollan en el modo Tournament. Pero sin dudas la mayor sorpresa me la llevé con el multiplayer; sólo es posible jugarlo de manera local. Entiendo que, al tratarse de un desarrollo independiente, quizás el equipo no contó con los fondos suficientes como para montar toda la infraestructura que requiere un modo online y seguramente sea una deuda pendiente por parte del equipo. Está de más decir que no pude probar dicho modo por encontrarme cumpliendo el aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige actualmente en Argentina. Aunque, de querer romper la cuarentena, lo último que haría sería invitar a tres amigos a jugar Bounty Battle.

Dije que Bounty Battle me parecía amigable y lo sostengo. Es que no es necesario memorizar combinaciones de botones para realizar ataques especiales; para hacer dichos movimientos sólo es cuestión de apretar R2 o triángulo y cuadrado al mismo tiempo (en PlayStation 4, obviamente). Además de esto, cada peleador tiene un ataque normal, uno fuerte y varias habilidades en común, como esquivar, teletransportarse o bloquear los ataques enemigos. Lo que mejor hace Bounty Battle es lograr que cada uno de ellos se sienta realmente único, gracias a la variedad de sagas de las cuales se extraen los contendientes; y aunque es posible usar algunas tácticas “rompedoras” que aplican a todos en general, las habilidades únicas ayudan a sentir que no estamos ante un juego que sólo cambia el skin de los personajes para dar la sensación de variedad.

Después de dedicarle varias horas, perdí todo interés por seguir jugando. Principalmente por culpa de los modos de juego vacíos y poco llamativos. Toda la simpleza de su propuesta jugable, apta para los ajenos al género como yo, no resultó ser motivo suficiente como para sentir ganas de seguir dedicándole tiempo. Además, la falta de un modo online es otra piedra en el camino que hace menos tentador al título. Si mi idea era amigarme con los juegos de pelea, este videojuego me bajó a las piñas todas las ganas que tenía de hacer una tímida aproximación hacia él.

Lo que más pena me da de Bounty Battle es que es una gran idea desaprovechada. Quizás más tiempo de desarrollo le hubiera venido bien para terminar de pulir algunas cosas que al día de hoy hacen que la experiencia sea bastante olvidable y digna de un refund en Steam. A base de animaciones pobres, caída de frames bastante recurrentes y glitches por aquí y por allá, el juego me terminó pateando una y otra vez. Aunque su principal falta de sustento viene por el lado del planteo general de la idea, o mejor dicho, su ejecución; la cual se siente super vacía y sin sentido. Tener a los personajes de algunos de los mejores juegos independientes de los últimos años era la excusa perfecta para transformarse en el fighting game indie definitivo, pero por culpa de muchos golpes errados el juego de Dark Screen Games termina tirado en la lona incluso antes de empezar el primer round.

Escrito por

Germán Raffo

Periodista. Fundador de GitGud. Fanático de la obra y la mística de Hideo Kojima.

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