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Análisis

Crash Team Racing Nitro-Fueled

Una remake con nafta de sobra

Crash Team Racing Nitro-Fueled

Crash Team Racing Nitro-Fueled es el remake del juego de karts más relevante de PlayStation. Lanzado casi 20 años después del original, estamos todos más que listos para volver a derrapar sin freno junto a Crash y sus amigos, en un juego de carreras que arrancó con a paso firme y ya ofrece muchas razones para que lo juguemos a diario.

Hacia la victoria

Beenox y Activision prepararon un juego más que fiel al original. Crash Team Racing Nitro-Fueled sigue siendo ese juego de karts en el que no ganás sólo por suerte, sino también por habilidad. Los superderrapes y el turbo son mecánicas esenciales a masterear si queremos coronarnos como los reyes de la pista. Todos los circuitos, personajes y mecánicas han sido recreados de manera increíblemente fiel, dándonos una experiencia casi idéntica a la del Crash Team Racing original. Y digo “casi” porque es aún mejor.

Tenemos a los mismos personajes, en los mismos circuitos, que respiran los años 90 por todos lados, y la dinámica que se da en la pista también es la misma: adrenalina pura. La experiencia se mantiene igual de simple: tenemos un botón para acelerar, otro para frenar, uno para saltar y finalmente el que nos sirve para arrojar las trampas que obtenemos rompiendo las cajas. Aprender a derrapar y propulsarse todo el tiempo es vital para poder pelear por el trofeo de primer puesto, así como recoger las frutas Wumpa para mejorar nuestro Kart.

Crash Team Racing Nitro-Fueled tiene todo lo que nos cautivó de la entrega original, aquella que supo darle pelea a Mario Kart, y que se coronó como la favorita de muchos. Además de ello, suma nuevas opciones de personalización en el Pit Stop, misiones diarias, modos online y la posibilidad de ajustar la dificultad. Es decir, Beenox adaptó la propuesta de juego a los tiempos que corren; y a un juego de karts de este estilo, no le puede sentar mejor.

Las manos sudan

Crash Team Racing siempre fue un juego de habilidad. Si me remonto a los tiempos en los que jugaba en mi querida PlayStation One, terminé teniendo una relación de amor-odio con el CTR original. Era un juego que amaba, pero me resultaba difícil. Difícil aprender a derrapar, difícil no enojarme por perder por milésimas de segundo en una carrera.

Ilusa fui cuando creí que esta remake cambiaría eso. En alguna parte de mi mente, pensé que aquel juego de 1999 era difícil porque era “tosco” o porque yo era demasiado joven. No. CTR es difícil porque es un videojuego en el que calcular bien un derrape puede ser la diferencia para ganar o perder. Aprender a conducir es sólo la punta de un iceberg construido por saltos, piruetas, derrapes y técnicas para robar la victoria.

El renacimiento de CTR en esta época, implica toda una nueva perspectiva que no existía en los 90. Ahora no sólo podemos jugar carreras contra nuestros amigos online, sino que también podemos competir en leaderboards globales. A su vez, Activision promete agregar contenido gratuito y, de hecho, ya lo hizo. Incentivándonos a jugar todos los días para desbloquear piezas de personalización juntando Nitro Points, la moneda del juego, que conseguimos cumpliendo desafíos.

Inyección de nostalgia

Cada elemento de Crash Team Racing Nitro-Fueled nos transporta a otra época. No sólo el diseño de pistas, los personajes y los karts; también el sonido, las voces y la música. Es un juego divertidísimo por donde se lo mire, de rejugabilidad infinita si lo disfrutamos online o con amigos. Su modo historia está calcado del original, y aunque parece sencillo, nos llevará bastantes horas debido a su dificultad.

Quizás lo único que pueda empañar la buena experiencia a futuro sean los posibles DLC pagos y las confirmadas microtransacciones. Pero, por el momento, no están presentes. De hecho, vuelvo a insistir, como alguien que juega una carrerita diaria como mínimo, me sorprendió encontrar en el update del pasado 3 de julio nuevo contenido e incentivos de rejugar, todo de forma gratuita.

por Florencia Orsetti