Análisis | CrossCode

Un ARPG que sorprende con una propuesta interesante y bien ejecutada
por Germán Raffo | @germanraffo
CrossCode - Developer: Radical Fish Games - Autor:

A veces es difícil revisar un juego que salió hace varios años. O mejor dicho, es complicado encontrar algo novedoso que decir sobre un título que al día de la fecha seguramente haya pasado por las manos de miles de jugadores. Esta tarea es aún más ardua cuando el juego se mantiene intacto, sin mejoras o cambios notables a la vista. Pero es ahí cuando es menester rascar un poco más la superficie de lo que se aprecia a simple vista, para poder escribir sobre un juego que, después de una acogedora recibida en PC allá por el 2018, vuelve a la carga para hacer su debut tardío en consolas.

CrossCode es la experiencia que siempre buscaste cada vez que te sentaste a jugar un MMO. Esta es una de las principales intenciones del título de Radical Fish Games: recrear la sensación que transmite pasar un par de horas en un multiplayer online, y digo recrear porque el título en cuestión es singleplayer. Tomando elementos de entregas como The Legend of Zelda y Chrono Trigger, CrossCode recrea un universo paralelo en el cual nuestro objetivo es controlar a un avatar dentro de CrossWorlds, el MMO en cuestión. Es decir, jugamos a jugar.

Y la verdad es que se siente muy bien. Dicho en palabras, es difícil figurarse a uno mismo dentro de una experiencia online cuando en realidad no lo es. Aunque cuando me dejé atrapar por el juego y todo su universo, por momentos tuve la sensación de que estaba en un mundo vivo, lleno de jugadores. Incluso por momentos llegué a pensar que los NPC que interactuaron conmigo eran personas de verdad. Pero tampoco te voy a mentir, es sólo una sensación. Porque cuando uno trata de inmiscuirse un poco más en todo eso que pasa a nuestro alrededor, toda esa ilusión se quiebra. No por esto el juego pierde la magia que lo hace tan especial.

Esa magia surge cuando se amalgaman algunos de los elementos más destacados de CrossCode, uno de ellos  el diseño de sus niveles. A veces, en los títulos que están proyectados sobre la pantalla sólo en dos dimensiones resulta un poco complicado percibir la sensación de verticalidad. En este caso ocurre todo lo contrario, ya que la gran mayoría de las zonas tienen plataformas con distintas alturas, y con éllas se expande mucho la exploración, tanto en un plano horizontal como vertical. A diferencia de otros RPG de vista cenital, acá nuestro personaje puede escalar pequeñas mesetas y saltar entre plataformas para ir ganando altura. Siempre hay zonas secretas por descubrir y la recompensa, por lo general, es más que motivo suficiente para pasar largos ratos perdido en sus escenarios.

A esto se le suma un sistema de combate que es sencillo de entender, pero que a medida que van pasando las horas va adquiriendo nuevas capas de dificultad y, en consecuencia, volviéndose más frenético. Algunos jefes suelen ser los puntos de inflexión, ya que después de derrotarlos, vamos a obtener distintas habilidades que nos van a permitir hacer un poco más asequibles los combates venideros, pero también dan acceso a otras zonas que antes estaban bloqueadas. Como si de un buen metroidvania se tratara.

El problema de CrossCode es que por momentos es demasiado fiel a los RPG de los que toma referencias, en los cuales era casi obligatorio dedicar parte de nuestro tiempo exclusivamente a grindear y cumplir misiones secundarias con el único fin de subir de nivel y mejorar a nuestro personaje. En reiteradas veces me encontré haciendo quests alternativas sin prestarle demasiada atención al objetivo de las mismas y salteando todos y cada uno de los textos. Este problema trae de la mano otra cuestión: la curva de dificultad. Aunque el título se toma su tiempo para introducirnos paulatinamente dentro de él, la complejidad escala de golpe prematuramente y hace que el grindeo sea un mal necesario casi desde el arranque. No algo ocasional para enfrentarnos a un gran desafío puntual. Todo el juego es un desafío.

Por suerte, para aquellos que disfrutamos más de una experiencia concreta y sin tantas horas de relleno, CrossCode nos permite elegir si preferimos que la curva de dificultad sea mucho menos pronunciada. Para ello nos deja definir, en valores porcentuales, que tan desafiante queremos que sea la aventura, tanto para el combate, como para los puzzles. Dicho ajuste es accesible durante todo el juego, por lo que es posible nerfear un jefe al instante, si es que se está volviendo un rompedero de cabeza.

CrossCode tiene todas las herramientas para ofrecer largas sesiones frente al televisor: un mundo enorme con muchos recovecos por explorar, lleno de misiones secundarias para gastar decenas de horas; un sistema de combate que progresa junto a nuestro personaje gracias a un árbol de habilidades extenso y una selección de puzzles que se pone cada vez más jodida. Sin embargo, la propuesta principal del juego, ser una emulación de un MMO, a veces se siente desabrida y poco profunda.

Aunque al principio dije que por momentos es factible sentir que estamos en un mundo en línea, cuando nos damos cuenta que no podemos interactuar demasiado con lo que transcurre en paralelo y que el título carece de algunas características típicas del género, la experiencia se pincha un poco. Un NPC por ahí me dijo “Me encantaría que los desarrolladores habiliten el módulo de pesca”, y no puedo estar más de acuerdo con ese muchacho. La falta de actividades alternativas, que no tengan relación con el combate y la historia, hacen que la premisa original se sienta desaprovechada. Sí, lo sé. El desarrollo de todas esas “cosas” que hagan de una emulación algo más verídico no se obtienen soplando y haciendo botella. Tienen un valor. Y en esta industria ese valor es muy alto. Sobre todo cuando se trata de desarrolladores independientes, que se mandan de cabeza con presupuestos muy acotados. 

Pero más allá de todo esto, CrossCode es una gratificante sorpresa y cada segundo invertido en sus tierras vale la pena. Con reminiscencia de grandes títulos en sus sólidos cimientos, este título es sin duda una de esas gemas escondidas que se escabullen entre tanto lanzamiento AAA. Su lanzamiento en consolas, acompañado también de varias ediciones físicas, es la oportunidad perfecta para para darle una chance a este título independiente.


  • Compartir
Escrito por

Germán Raffo

Periodista. Fundador de GitGud. Fanático de la obra y la mística de Hideo Kojima.

Seguime en Twitter

¿Te gusta el contenido que generamos?

Invitanos un café y ayudá a que GitGud sea cada día un poco más grande.

Invitanos un café