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Análisis

Ghost Recon Breakpoint

Un shooter sin peso y bastante limitado que no puede destacarse

Ghost Recon Breakpoint

Ubisoft nos invita a una utópica isla imaginaria tomada por un grupo de mercenarios para que la liberemos, pero nuestro principal enemigo será el aburrimiento y la mediocridad.

Si hay una empresa que ha demostrado a lo largo de los años que sabe hacer mundos abiertos geniales y repletos de actividades es Ubisoft. También ha tenido su buena dosis de polémica, han errado el rumbo y lo han reencontrado. Assassin’s Creed está revitalizada y pasa su mejor momento, pero otras franquicias han caído en aguas estancadas. Far Cry pide a gritos un cambio, pero a pesar de todo hasta la entrega más floja es capaz de brindarnos horas y horas de entretenimiento y buen gunplay. Ghost Recon es otro de esos ejemplos en los que las cosas no funcionan bien, en especial porque la aproximación futurista y pseudo-realista que propone parece no llevarse bien con el mandato de los mundos abiertos que tan buenos resultados le traen a la casa matriz. Wildlands fue un shooter entretenido con un mundo hermoso, pero con mecánicas vetustas, controles irregulares y una bajada de línea por demás xenofóbica y Breakpoint intenta solucionar estos errores, pero suma tantos otros que vuelven a caer en el mismo barro.

De buenas a primeras nos encontramos con un limitado creador de personajes y luego saltamos a una animación en la que nos cuentan que somos uno de los pocos sobrevivientes de un accidente aéreo. Todos los Ghosts (fuerza comando especial del universo de Tom Clancy) que estaban a nuestras órdenes mueren o quedan desaparecidos luego de que el enemigo principal, interpretado por Jon Bernthal, derribe nuestros helicópteros en una emboscada. A partir de entonces nos sueltan en una lista gigantesca en la que se desarrolla una sociedad utópica, creada por uno de los líderes tecnológicos de este mundo imaginario, con una sola misión: sobrevivir, investigar lo que sucedió en la isla y ponerle una bala en la frente al responsable de todo.

Sin juzgar el costado argumental, que nunca es el punto fuerte de estos juegos, hay que reconocer que al menos resolvieron la xenofobia del título anterior. La actuación de Jon Bernthal también ayuda a que la narrativa capture nuestra atención y, siendo sinceros, no hay nada malo con los diálogos ni su contenido. Los problemas comienzan con todo lo demás, con la propuesta principal de Breakpoint y su ejecución. La versión de PS4 tiene un rendimiento subpar, los largos tiempos de carga pueden llegar a ser tolerables y hasta comprensibles debido al tamaño del mapa, que afectan directamente a la jugabilidad. En el mejor de los casos el juego entre 25 y 30 cuadros por segundos (siempre redondeando para abajo) y en el peor se ven bajones importantes e irregularidades que hace que apuntar sea toda una odisea. Estos problemas son frecuentes, tanto como la desaparición de personajes o que tarden hasta un minuto más en aparecer luego de que se carga una zona.

De vez en cuando los servidores de Ubisoft tienen problemas y nos desconectan, llevándonos al menú principal e interrumpiendo la partida. Al regresar estaremos justo en el último punto de control en el que hayamos descansado, que por suerte abundan en el mapa, pero perderemos todo el progreso de la misión. Esto trae frustración en cantidades industriales, imaginen haberse tomado el tiempo de infiltrarse en un edificio eliminando con sigilo a todos los guardias y ocultando los cuerpos, revisado cada rincón en busca de pruebas y consiguiendo equipamiento nuevo, sólo para ver nuestro progreso reseteado por los servidores inestables del juego. Ubisoft ha prometido solucionar todo esto, incluyendo el terrible sistema de cobertura automático que trae más problemas que soluciones y el rendimiento en general, ¿pero hasta cuando se supone que tenemos que esperar para tener una experiencia a la altura del resto de los títulos de la marca?

El sistema de progresión es complicado y navegar la pantalla de misiones, juntar pistas y seguir las asignaciones se vuelve tedioso rápidamente. En cuanto a las herramientas de combate adopta el esquema de equipamiento y mejoras propio de un loot shooter. The Division 2 es el mejor ejemplo, dentro de la marca, de cómo hacer un shooter divertido y mantener al jugador cautivo semana tras semana, pero en Breakpoint sólo aplicaron la superficie. Se ve similar y si nos dejamos llevar hasta parece divertido, sin embargo al explorarlo en profundidad los números cada vez más grandes (de daño, defensa y otros stats) no se traducen a la experiencia jugable. Podés usar el primer fusil M4A1 que encuentres y reventar a la gran mayoría de los enemigos apuntando a la cabeza. Lo mismo con las piezas de protección que, si bien nos hacen un poco más resistente, no se sienten realmente importantes. Entonces la progresión pasa a segundo plano, dejándonos con la fantasía de estar ante un shooter que intenta ser más realista pero de fondo no es más que un arcade. Si lo tomamos como una experiencia cooperativa puede llegar a ser entretenido, pero ni siquiera en su mejor momento llega a ofrecer la precisión necesaria de un título de esta índole, mucho menos se siente como un juego testeado, pulido y terminado.

El resto de la propuesta incluye una isla gigantesca cuyo diseño topográfico no defrauda. Que ofrece hermosos efectos de iluminación, una miríada de paisajes montañosos, valles, cuerpos de agua y una grandiosa jungla para explorar, mechada de edificaciones futuristas y un puñado de vehículos con los que recorrerla. El diseño de las armas y el abanico de herramientas está a la altura de las creaciones de Tom Clancy, con dispositivos para ver en la oscuridad o detectar el calor y drones multifunción para suplir la ausencia de los 3 compañeros de la IA con los que arrasamos en Wildlands. En ese sentido no hay nada que reclamarle a Breakpoint, el tema es que es lo mínimo e indispensable que puede ofrecer un título con el presupuesto y los recursos masivos de Ubisoft, y aún así no llegan a compensar el resto de las contras que lo vuelven un juego mediocre.

Sería injusto juzgar el trabajo de Ubisoft sólo por sus últimos dos Ghost Recon, pero claramente la saga va de mal en peor. Breakpoint parece un juego que salió antes de tiempo y que no fue optimizado para funcionar en la línea básica de consolas. Es fácil decir que en PS4 Pro y Xbox One X, al igual que en una PC de alto rendimiento, las cosas funcionan bastante mejor. Pero si están dispuestos a publicar en todas las plataformas lo mínimo que puede hacer Ubisoft Paris es asegurarse que la experiencia se mantenga estable. Si están buscando un shooter cooperativo les recomiendo The Division 2 que sigue firme en su propuesta y me ha brindado más de 70 horas de diversión. Si a pesar de todo deciden apostar por Breakpoint les aconsejo jugarlo en cooperativo con amigos, ni siquiera intenten sumarse a la partida de un extraño si no tienen micrófono porque la frustración estará asegurada. Es posible que futuros parches solucionen algunos de los problemas que lo aquejan, pero por ahora las cosas no pintan bien.

por Sebastián Cigarreta