Let's Sing 2020 - Developer: Voxler - Autor:

Análisis | Let’s Sing 2020

Afinando a fuerza de autotune
por Sebastián Cigarreta | @grungecloud

Ravenscourt Games quedó a cargo de la entrega actual de la clásica saga de karaoke, esta vez llegando a Switch. Te contamos si vale la pena la inversión o si mejor seguimos buscando pista en YouTube.

El género musical dio un paso atrás durante la generación actual. Lejos quedaron las entregas anuales, los spin-offs de las clásicas sagas como Rock Band o Guitar Hero y de la misma forma se apagó Singstar, el juego que había conseguido el balance justo entre un karaoke y una experiencia lúdica. Con la cancha libre, Let’s Sing, que tiene presencia firme desde 2012, nos trae su propuesta musical con más de 30 canciones y la posibilidad de jugar con amigues a través de internet. 

Let’s Sing 2020 viene a llenar el vacío que el legendario Singstar dejó y lo hace con una propuesta sólida que incluye una balanceada selección de canciones y varios modos interesantes. Entre los modos tenemos el “Clásico”, en el que jugamos solos o con amigos a cantar y competir por quién consigue el mayor puntaje. Podemos cantar en la octava que nos quede más cómodo, ya que el juego, como hace la gran mayoría, reconoce la distancia entre las notas y no el tono en el cual cantamos con respecto a la melodía original. Aunque lo más interesante es que aquellos agraciados con el don del canto, y quienes puedan cantar en la afinación original, recibirán más puntos y por ende la oportunidad de figurar en el ranking mundial, alimentando así esa infinita autoestima de los cantantes.

También incluye el modo “Feat.”, el cual nos propone hacer duetos, con amigues o con la pista del cantante original, lo que resulta interesante, aunque lamentablemente no reconoce arreglos, por lo que debemos limitarnos a la melodía original. “World Contest” nos permite competir contra otros jugadores y medir nuestro desempeño en un ranking por puntos. Se elige a una serie de competidores en canciones específicas y podemos  seleccionar a quién queremos enfrentarnos. El modo más interesante es “Mix Tape 2.0”, en el que podemos cantar una serie de medleys de nuestros artistas favoritos. El juego tiene varios prearmados, pero a medida que vamos repitiendo las canciones se van habilitando las mismas para que hagamos nuestros propios Mix Tapes. Es aquí donde el modo muestra todo su potencial.

Finalmente, tenemos un modo libre llamado “Let’s Party” en el que podemos armar dos equipos y competir entre 8 jugadores. Es ideal para reuniones presenciales, pero puede jugarse online y sólo requiere de dos micrófonos, uno por equipo. Además de elegir las canciones libremente, también nos permite hacer una mezcla de los modos tradicionales, por lo que cumple todas la necesidades de una fiesta musical. El último modo se llama “Jukebox” y es simplemente un reproductor musical que nos permite ver los videos de todas las canciones, armar listas de reproducción y relajarnos un poco. Puede sonar obvio, pero es una buena forma de aprovechar la inclusión de los videoclips oficiales incluidos.La lista de temas merece un párrafo aparte porque, si bien es la columna vertebral de la experiencia, hay una brecha generacional que saltar para disfrutarla completamente. El juego base viene con 30 canciones de artistas diferentes, de esos yo conocía a 7 artistas y entre ellos solo me gustaban 4 canciones. Entiendo que el juego está orientado a un público joven y mi edad me separa muchísimo de la música actual pero, a diferencia de los títulos enfocados en un instrumento, los juegos de canto requieren de un conocimiento previo de la canción para poder ejecutarla reduciendo así el disfrute de la experiencia. Al día de hoy, Let’s Sing 2020 tiene nueve packs de expansión con cinco canciones cada uno, pero por algún motivo (que imagino tiene que ver con los derechos de reproducción) no incluyen siempre grandes temas.


El pack de “Hits Legendarios” incluye los temas “The Fear», por Lilly Allen, y «A Thousand Miles» de Vanessa Carlton. ¿Alguna vez los escucharon? Seguramente, porque hasta un rockero de la vieja escuela como yo los ha escuchado, pero de ahí a entrar a la categoría de legendarios le falta muchísimo. En ese pack en particular estas canciones se codean con “Boys Don’t Cry” y “I Will Survive”. ¿Ven lo que quiero decir? Lo mismo sucede con los dos volúmenes del DLC “Party Classics”, en los que incluyeron clásicos del nivel de «Blue Monday» de New Order, que es un gran tema, pero todo lo opuesto a una canción para una fiesta. En los compilados dedicados a los 80s y 90s hay Pop del bueno y, aunque están fuertemente orientados a baladas y temas lentos, seguro encontrarán temas para todo tipo de audiencia.

En cuanto a las mecánicas, el juego funciona muy bien. El reconocimiento de voz es justo, entiende rápidamente la distancia entre notas y, salvo que estemos cantando en una octava muy grave, no deberíamos tener problemas. Acepta todo tipo de micrófonos USB, incluyendo los clásicos de Singstar, ya sean de PS2 o PS3. También podemos cantar con el headset conectado al joystick y hasta desde cualquier celular bajando una aplicación oficial gratuita. Esta decisión de desvincular el producto de un periférico licenciado nos permite ahorrarnos unos buenos dólares y gastarlos en lo que importa: más y más canciones. La única contra que debo resaltar es la aparente imposibilidad de utilizarlo como un karaoke, algo que debería ser un estándar para este tipo de juegos. Y repito “aparente” porque según el menú de ayuda incluido, este modo, en el que no debería sonar la voz del cantante original, se desbloquea al sacar una medalla de bronce en cualquier canción. Sin embargo, no hubo caso. Saqué todo tipo de medallas, nunca me apareció una opción y tampoco pude activarlo presionando el botón correspondiente, como decía en el menú de tips.

Afinando a fuerza de Autotune

Let’s Sing 2020 tiene una propuesta sencilla pero sólida, aunque orientada a un público joven y/o que disfrute del Pop moderno más nuevo. Si sumamos los DLC y los temas del juego base, alcanzamos las 75 canciones, un número para nada despreciable, pero que lamentablemente no aporta la variedad que podríamos esperar. La aparente imposibilidad de silenciar la pista vocal tampoco suma demasiado. Sin embargo, la variedad de modos, la inclusión de los videoclips originales y la posibilidad de utilizar cualquier periférico para jugar terminan de inclinar la balanza a su favor.

Escrito por

Sebastián Cigarreta

Periodista especializado, amante de los géneros clasicos y las sagas de Hidetaka Miyazaki. Vega (Claw) main en SFV, Team Sega en épocas de guerra y acérrimo defensor de los juegos de acción en 2D.

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