Mass Effect: “Casi Nuevo” Edition

Guido Repetto

Tiempo de lectura: 11 minutos

Estimades, esta vez nos toca experimentar el Casi Nuevo título de Bioware, Mass Effect: Legendary Edition. ¿Por qué lo llamo así? Porque, tal y como decía Heráclito: “Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”. La frase, trillada y mal usada por cierto, refiere a la concepción de que todo está en un proceso de constante cambio, es devenir. Por ejemplo, si yo quisiera zambullirme por segunda vez en el río Paraná, no podría afirmar que es el mismo río; es decir, ya no existe ese primer momento del flujo del agua de mi primera zambullida y tampoco existe el yo de la primera vez. En palabras más simples, no soy el mismo que hace dos segundos atrás, ni el mismo que escribió la primera oración. Sin embargo, todo devenir, para decirlo en palabras simples, y si quisiera realizar un recorte, incluye algo “viejo” y algo novedoso. Por eso, en este análisis, concibo a Mass Effect: Legendary Edition como un título Casi Nuevo y evito denominarlo como remaster. Esta distinción se debe a que mis experiencias con los conocidos “remaster” fueron del tipo “más de lo mismo”. Aquí no sentí eso.

Ahora bien, ¿qué es, para mí, Mass Effect? Mi relación con la saga es, lisa y llanamente, compleja. Al respecto, cuando tuve la oportunidad de acercarme a aquel primer título, mis sensaciones fueron muy variadas. Su narrativa generaba un magnetismo difícil de describir. Es decir, me apetecía saber más sobre la historia del título, sus personajes, los planetas, las especies, etc. Sin embargo, no sentía ese “querer saber más”, ese “gancho” típico de libros, series y videojuegos, y que nos conduce a estar sentades diez horas. Mi hipótesis explicativa es que no estaba habituado a ese tipo de juegos; su ambientación futurista no era suficiente y aquí no había espadas (convencionales) ni Blizzagas. 

Varios años después me di una nueva oportunidad con la saga. Quería saber qué era un Reaper; la idea de un ser trascendental había calado profundamente en mi yo más joven. Recuerdo a la perfección que era una bella época de exámenes universitarios, así que tuve la “brillante” idea de responder, finalmente, tal interrogante. En el primer rato libre que tuve preparé el mate, inicié el juego y, para decirlo en pocas palabras, ya no pude parar. La épica narrativa, porque si Mass Effect es sobresaliente en algo es en cómo cuenta la historia, que ya había considerado en ese primer intento y un enfoque personal distinto fueron los impulsores que marcaron el camino, recorriendo de principio a fin la saga, non stop. Había presenciado y experimentado una obra increíble. Todos sus elementos se complementaban de manera perfecta; en otras palabras, se había convertido en una totalidad difícil de superar. Así fue que esta saga pasó a formar parte de mis favoritas. Pero también sentí una sensación de vacío, similar a la que nos invade al concluir un libro, una película o al presenciar cualquier obra artística; fue ahí cuando me percaté: Mass Effect era una obra de arte. 

Aquí estoy, años después, ante una Casi Nueva entrega. En esta línea, pretendo contestar este complejo interrogante: ¿Podemos esta versión y yo producir una experiencia similar a la original, a sabiendas de que no se puede experimentar dos veces la misma cosa y con el punto indiscutiblemente negativo de ya conocer la historia? 

El Primogénito

Si tuviera que señalar lo primero que sentí al iniciar esta trilogía, podría decir que la palabra que más se le acerca es curiosidad. No por la historia en sí, evidentemente, sino por saber cuál sería mi reacción ante esta nueva experiencia. Es más, hasta cierto punto sentí preocupación al respecto. Esto es, una mala primera impresión podría empañar el resto del viaje. Sabía de antemano, como lo sabíamos todos, que los años no habían sido muy nobles con el primogénito de la saga. No voy a ahondar en detalles técnicos o cuestiones muy particulares que no hacen a la totalidad del juego, pero sí mencionar que el apartado gráfico no era como el de sus hermanos y que el combate se me había tornado vetusto. Es decir, las mecánicas de combate eran muy simples, no había estrategia, y el movimiento de los personajes era, como mínimo, lento y errático, muy poco fluido. Además, parecía que tus compañeros solo estaban ahí para los diálogos. Todo ello aceptado en aquel entonces pero imperdonables hoy en día.  En la misma línea, el inicio del juego—las primeras tres o cuatro horas—puede hacerse extremadamente lento para los tiempos que corren. Y no, no es porque no disfrute de una buena historia, como la de esta saga, sino porque el compás de la actualidad se ha simplificado y el tempo se ha acelerado. 

Al respecto, los nuevos títulos, aquellos similares a Mass Effect en cuanto al peso que adquiere la narrativa, ponen el foco en narrar rápidamente los inicios, otorgando así un lugar preponderante a la acción. No digo que en todos los casos sea así, ya que no conozco todos los títulos con las mismas características, pero, es una sensación generalizada. Ahora bien, como evidencia podría mencionar la saga que estamos tratando. Observemos las diferencias entre el primer Mass Effect y los dos posteriores. En detalle, el primero hace hincapié en la historia, en presentar un universo, quedando en un plano secundario lo que podría denominarse como la acción. En cambio, Mass Effect 2 y 3 narran algunos eventos y rápidamente nos lanzan al combate. Es por ello que digo que el compás se ha simplificado y que el tempo se ha acelerado: menos narrativa inicial y más acción; ambas nociones se configuran en ciclos más cortos y por ende más rápidos.

Salvando los escollos ya mencionados, algunos bugs y problemillas de IA de los enemigos (sobre todo en las dos primeras horas), ¿qué es lo que puedo decir sobre ME1 “Casi Nuevo”? Empecemos por decir que “placentera” es la palabra que describe, acertadamente, mis horas y mi experiencia. El retorno a Eden Prime fue sublime, esa primera hora de juego me retrotrajo a aquella primera aventura shepardiana de años atrás. En efecto, sentía esa necesidad de continuar jugando, de saber qué pasaba después, de rememorar, si fuera necesario, todo y cada diálogo con cada personaje; en otras palabras, generaba esas ganas de emprender un nuevo viaje. En suma, todo lo que uno pueda considerar de forma particular, ya sean sus bellos y mejorados gráficos, un mejor sonido, una mejorada jugabilidad, etc., contribuye a una increíble experiencia. 

El Preferiti

Nunca supe explicar bien (o mal, para ser honesto) la razón por la cual Mass Effect 2 es mi preferido. Es decir, no podría señalar ningún aspecto que de cuenta, por sí solo, de alguna ventaja respecto al resto. Además, me es sumamente difícil describir el impacto que tuvo este juego en mi primer acercamiento. En pocas palabras, solo puedo decir que aquí fue donde se afianzó mi cariño por la saga.

Todo lo expuesto no ha cambiado: Mass Effect 2 “Casi Nuevo”, mi preferiti, no ha cambiado y sí lo ha hecho, al mismo tiempo; es devenir, estimades. Con las mismas mejoras que ya he mencionado en el primogénito, siento que se ha captado la esencia de la obra, otorgando ese aire de bordear lo novedoso que ya he recalcado. En este sentido, mi experiencia fue sublime, como podrán imaginarse. Me fue extremadamente sencillo perderme en diálogos, observando paisajes, misiones secundarias, en las detalladas descripciones de los planetas, etc. A modo de ejemplo, el trabajo hecho sobre el apartado gráfico es muy bueno, todo se ve precioso. Además, en cuanto a los diálogos y demás cuestiones narrativas, encuentro muy interesante las cuestiones morales implicadas en la decisión de, por ejemplo, condenar a una especie o sujetos particulares, a razón de sus “pecados” pasados; también, al profundizar los diálogos, he repensado cuestiones vinculadas a las decisiones de los personajes que nos acompañan en la aventura y cómo ellos responden a diversas situaciones. No obstante, esto no solo depende del título en cuestión, sino también al cambio de mis puntos de vista respecto a diversas cuestiones. Aunque, si bien es verdad que los diversos diálogos y decisiones no dependen de esta edición en particular, sí es cierto que ésta supo mantenerlo y, más importante, pude re-experimentarlo. En conclusión, creo que esta edición ha logrado una síntesis superadora (en un sentido hegeliano) del original. 

¿Qué puedo decir, entonces, de mi experiencia respecto a ME2:CN? En pocas palabras, el Preferiti ha estado a la altura de mis expectativas. Ha logrado aproximarme a aquellas sensaciones surgidas en los primeros contactos con su versión original. En conclusión, a partir de la mejora de pequeños y grandes detalles, similares a los mencionados en el Primogénito, siento que se ha mantenido la esencia de la saga en el corazón mismo de ella.

El Condenado

Aquí pretendo explayarme un poco más y realizar algunas consideraciones sobre el Mass Effect 3 original. He elegido esta denominación—El condenado—para referirme al último título de esta trilogía, por la simple razón de que así lo ha concebido una parte considerable del público. Si bien es cierto que nunca me interesó demasiado la opinión general sobre cualquier obra, ya sea un cuadro, una composición musical o una película, no es menos verdadero que soy extremadamente consciente del “revuelo” que generó su final y cómo ello, creo, empañó la experiencia sobre la totalidad del título. A riesgo de estar equivocado, considero que la complejidad presente en la trilogía hizo que cualquier final concebible, ya sea en términos prácticos como teóricos, fuera insuficiente. En detalle, tengo muy presente lo ambicioso del planteo: un ser humano enfrenta la inminente extinción de todas las especies de la galaxia; su cruzada para impedirlo lo lleva a viajar por toda la Vía Láctea, reclutar a otras especies, cada una con su historia a cuestas, tomar decisiones en favor de algunas y en desmedro de otras, y así lograr la fuerza suficiente para salir victorioso. Complejo. En este sentido, es una empresa difícil, a mi entender, sostener que cada pequeña o gran decisión tomada al inicio de esta aventura tenga un gran impacto en las horas finales. No obstante, me hubiera gustado experimentar finales completamente diferentes como consecuencia de mis elecciones; es más, ver las horas finales del juego modificadas en su totalidad. De todas formas, pienso que un cierre de tales características es inconcebible en términos prácticos, y que algo más viable técnicamente, es insuficiente como desenlace. En síntesis, el final no pudo ser más que la obra. 

¿Qué sucede en Mass Effect 3 Casi Nuevo? Si bien considero que se ha desperdiciado la posibilidad de realizar una integración de sus DLCs (Leviathan, por ejemplo) a la historia principal, y con integración me refiero a cambios o mejoras sustanciales en la narrativa, también soy consciente de la dificultad de realizar tal tarea. De todas formas, y de igual manera que sus hermanos, mi experiencia con este título es fantástica. Ese primer par de horas lineales y frenéticas describen a la perfección la sensación de peligro y amenaza, propias de una inminente extinción. En suma, y de forma similar a sus antecesores, el cierre de la trilogía, cumple con creces. Han logrado captar la esencia del original, de aquellas particularidades que hicieron grande al título en su momento, a saber, sus gráficos, su jugabilidad, su música (aunque no haya cambiado), entre otras, y lograron mejorar sustancialmente cada apartado. Se ve, se escucha y se juega mejor.

Para finalizar, voy a realizar algunas consideraciones generales sobre esta edición y, posteriormente, retomar el interrogante que dio inicio a esta reseña y esbozar una respuesta. Mass Effect Legendary Edition ha superado, ampliamente, lo que había esperado originalmente. No voy a decir que esta es la forma de “remasterizar” un juego, ya que carezco de la experiencia y expertise necesarios para afirmar tal cosa; tampoco podría hacerlo por comparación a otros títulos que han pasado por procesos similares. Pero sí puedo decir que Bioware ha cumplido lo prometido. Sin embargo, debo mencionar que hay cuestiones a mejorar, como algunas bajas de frames, bugs que me han obligado a recargar la partida en dos ocasiones, sonido incongruentes del Mako, entre otros asuntos menores. De todas formas y para finalizar, Mass Effect es, al día de hoy, lo que fue en su día la versión original: una obra de arte. 

Por último, ya estoy en condiciones de abordar la pregunta: ¿ha podido esta edición producir sensaciones similares a la versión original? Yo diría que—**ASSUMING DIRECT CONTROL**


Guido Repetto

Estudiante de Psicología. Investigador. Docente. Player 1.

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