Scott Pilgrim vs. La Nostalgia

Una experiencia a la vieja escuela

Axel Bosso

Tiempo de lectura: 5 minutos

Scott Pilgrim, la serie de novelas gráficas del autor Bryan Lee O’Malley, es una obra especial. El objetivo de enfrentar al protagonista contra los siete “ex’s malvados” de Ramona Flowers, su interés romántico, sirve de pre-texto narrativo para realizar una exploración a los primeros años de adultez, las responsabilidades que ellos acarrean y la dificultad de los vínculos amorosos. Todo ello mientras se mama mucho de las influencias artísticas y del mundo del entretenimiento que tuvo el autor canadiense.

Aunque ha pasado mucho tiempo desde mi lectura de estos tomos, los recuerdo con cariño y sin mucho que criticar. Su humor zonzo y las decenas de guiños a bandas y videojuegos que me agradan me sacaban una sonrisa, mientras que la ingenuidad y aparente inocencia de Scott, sumado a ciertas ambigüedades en su relación con Ramona, me plantaron algunas breves reflexiones en plena adolescencia.

Debido al presente escrito tuve mi primer acercamiento a vs. The World, aquel videojuego lanzado originalmente en el año 2010 por equipos de Ubisoft, pero retirado de las tiendas online hace tiempo. Gracias a este nuevo relanzamiento, bajo el subtítulo “The Complete Edition”, pude probar por qué tanto alboroto con un fichín que casi se había vuelto de culto para cierto grupo personal de colegas. Mis expectativas eran las que tuve con la película. Es decir, poder disfrutar de una adaptación que tome el estilo “particular” del cómic, beba de sus mismas referencias, aproveche a sus personajes y pierda una buena cantidad de material valioso que solo funciona entre sus viñetas. Si se quiere, podría decir que esperaba un poco más del videojuego que del film en sí, porque me parecía un terreno más fértil y flexible para plasmar muchas de las locuras y detalles de esta historia, cuyos enfrentamientos entre personajes tienen al gaming en su corazón.

Me encontré con un Beat ‘em up que desparrama onda a cada piña que lanza mi personaje. El primer acierto de Scott Pilgrim vs. The World es imitar el estilo visual de sus viñetas originales, pero agregando un “filtro” retro de pocos bits. El resultado es un homenaje que luce orgullosamente sus raíces, envolviendo a una experiencia que le resultará familiar a cualquier conocido del género, aunque con ciertas “originalidades”. Se presenta la selección de niveles como si del mapa de Super Mario World se tratase. El personaje que se escoja va subiendo de nivel mientras más rivales deje abatidos, desbloqueando habilidades únicas en el proceso. Dichas habilidades suelen ser un movimiento nuevo, como un salto extra, el cual estará lejos de cambiar radicalmente la dinámica general del recorrido, pero ayuda a mantenerlo fresco y entretenido. A veces, también a romperlo, con algunas mejoras que permiten encadenar golpes infinitos y limpiar el piso sin perder ni un punto de HP.

Confieso que este género no es uno que siempre haya apreciado. En muchos casos, hasta con los grandes exponentes, me sentía en una rutina de pocos movimientos y mucha reiteración que terminaba por quemar todo interés al respecto. Además, la presencia de “injusticias” constantes, como avanzar por el escenario y recibir un golpe difícil de esquivar en todo momento, ayudaban a mi menosprecio. Afortunadamente, con los años fui teniendo un gusto adquirido y empecé a entender mucho del encanto de estos fichines. Más allá de también contar con alguna injusticia, la aventura de Scott sale airosa y con mucho disfrute personal. Cada enemigo colorido, cada combo y objeto utilizado se sienten bien, dan ganas de seguir jugando.

Quizás lo que más llame la atención dentro de sus características particulares es aquella relacionada a sus puntos de atributos. Resulta que en la mayoría de niveles encontraremos alguna especie de “mercado” en el camino. Estos funcionan, por ejemplo, para comprar items que recuperan vida y la barra necesaria para lanzar habilidades especiales. Sin embargo, también es posible adquirir objetos que mejoran permanentemente los puntos de ataque, defensa y demás. Es una decisión extraña, debido a que en ningún momento se hace referencia a ello, uno lo termina comprando un poco “de casualidad” y luego descubre que es fundamental maxear las estadísticas, porque si no los enemigos más avanzados harán demasiado daño y, al mismo tiempo, serán una esponja de golpes y patadas. Dependiendo en qué dificultad se juegue, este es otro aspecto en el cual se puede llegar a facilitar significativamente la experiencia digital, volviéndola apenas un paseo o algo más “coherente” en modos más desafiantes. Los divertidísimos jefes de nivel son uno de los elementos que más se ven afectados por lo anteriormente nombrado.         

No tengo mucho más que decir. Si quien está interesado en probar el título es un fanático acérrimo de la novela original y espera encontrar todos sus elementos y particularidades narrativas, yo diría que ni se gaste. Nada de lo mencionado al principio de este escrito, a excepción de las influencias y guiños, está presente. Es un juego bien “a la vieja escuela”, sin siquiera una línea de diálogo en toda su duración y con un relato que se construye más puntualmente por su impronta visual que por otra cosa. Por otro lado, alguien que no tenga idea del material original se perderá de demasiados detalles de lo que ocurre en pantalla, porque no parece haber ningún interés en explicar o contextualizar a quien se esté sumergiendo en este mundo por primera vez, más allá de decir “bueno, si querés estar con esta mujer, andá y molé a palos a todas sus ex-parejas”.

Por último, vale aclarar que solo lo he jugado en solitario. Su modo cooperativo de hasta cuatro jugadores promete ser el plato fuerte de la experiencia, pudiendo elegir hasta seis personajes con mínimas pero interesantes variaciones que invitan a volver a empezar una partida. Sus modos extra, incluidos por primera vez en esta versión, me parecieron un chiste y que no agregan absolutamente nada interesante. No obstante, mi pasada por Scott Pilgrim vs The World fue positiva y me dejó con ganas de levelear al máximo a todos mis jóvenes adultos.


Axel Bosso

Escritor amante del entretenimiento en general. Lic. en Psicología en proceso y entusiasta de la Filosofía.

@Axl_Bosso