- Developer: Umaiki Games - Autor:

Análisis | Skellboy

Una aventura entretenida que se las arregla para brillar
por Franco Borgogna | @El_Viejo_Frank

Cuando se da un ligero vistazo a la tienda de Nintendo, es imposible pasar por alto la gran cantidad de videojuegos indies que cada día se incorporan al catálogo de Switch. He de reconocer que si bien pasé horas dando un ligero vistazo a varias propuestas, muy pocas han logrado captar mi atención. No obstante, siempre aparece algún juego que nos enamora a primera vista, ya sea por su premisa o por presentar un vistoso apartado visual. Skellboy, el desarrollo de Umaiki Games, indudablemente entra en esta última categoría.

Lo llamativo de Skellboy es que hace uso de gráficos 2D en un mundo 3D, todo ello combinado con un buen trabajo de cámara. Eso sí, he de aclarar que no estamos frente a un título especialmente largo, ni ante un videojuego que perdurará en nuestra memoria por mucho tiempo. Detrás de su vistosa fachada se encuentra una aventura bastante estándar poseedora de una historia sencilla y un gameplay basado en un sistema de combate simplón y la resolución de puzzles. Sin embargo, mentiría si negara el hecho de que, aún con sus flaquezas, ofrece lo suficiente como para mantenernos entretenidos.

La historia de Skellboy nos lleva al reino de Cubold, un lugar en que la paz reinaba hasta que Squaruman, el mago de la corte del rey, enloquece y crea un ejército de muertos vivientes. Afortunadamente, uno de los resucitados es Skippy, un viejo héroe que deberá derrotar a Squaruman y restaurar la paz. La historia es sumamente simple, es bastante olvidable y está principalmente para dar a los jugadores un objetivo y un motivo para seguir adelante. Sin embargo, he de destacar que esta posee un buen nivel de humor y cierto encanto. Además está bastante bien escrita y funciona con el diseño del juego.

Skellboy es un juego de acción y aventura con una mecánica central bastante atractiva. Como ya he mencionado, el título nos pone al mando de un esqueleto resucitado de entre los muertos el cual puede intercambiar las partes de su cuerpo con las que sueltan los enemigos al morir o con las que obtengamos de los cofres. Cada una de estas partes tiene sus efectos y características propias, ademas de que pueden ser combinadas a nuestro antojo pudiendo conseguir todo tipo de efectos. La capacidad de mezclar y combinar partes del cuerpo es una buena idea y agrega un toque de originalidad y humor a la producción. Por poner un ejemplo, casi al comenzar el juego podremos obtener un atuendo de princesa y los guardias de la ciudad se dirigirán a nosotros como «Su Alteza». Irónicamente, esta mecánica al estilo de “Crea tu propio Frankenstein” se siente representativa debido a que Skellboy está compuesto por fragmentos o sistemas vistos en otros juegos tales como The Legend of Zelda o MediEvil, solo por nombrar algunos de ellos.

Como era de esperar de un juego de aventuras, Skellboy va de explorar distintas zonas del reino de Cubold, desbloqueando el paso a nuevas zonas u obteniendo nuevas habilidades que nos permitan progresar. Skippy tiene ranuras para la cabeza, el pecho y las piernas para intercambiar partes de su cuerpo con otras que pueden proporcionar diferentes poderes, como por ejemplo, flotar, o potenciar su resistencia otorgando salud adicional. Nuestro héroe también tiene acceso a cinco tipos de armas que se pueden intercambiar sobre la marcha. A decir verdad no hay ningún otro sistema de progresión, más allá de obtener la “habilidad” de poder regresar a la cripta de la cual Skippy fue levantado y equipar cualquier objeto que hayamos encontrado anteriormente en el juego.

Respecto al combate, es sumamente sencillo y básicamente consiste en presionar el botón de ataque una y otra vez hasta terminar con los enemigos. Si bien hay alguna que otra variante dependiendo del arma que usemos, como por ejemplo un ataque cargado o de atacar a distancia, termina siendo lo que uno esperaría de un título de este estilo. Quizá donde el sistema se hace ligeramente más profundo es durante las peleas de jefes, las cuales son bastante entretenidas y requieren atención, mantenerse en movimiento y esperar la oportunidad de atacar. Algo que he de destacar, es que el movimiento en Skellboy, tanto en combate como cuando exploramos, es notoriamente más lento que en otros títulos de aventuras. Esto no sólo genera algunas molestias en las secuencias de plataformas, sino que también hace que sea un poco más difícil reaccionar a los ataques y genera una sensación de aburrimiento al momento de atravesar algunas áreas, en especial aquellas plagadas de enemigos.

Lo bueno es que si perecemos durante el camino, la derrota nos sale bastante barata, debido a que Skippy simplemente volverá al último punto de guardado con toda su salud y cargando el mismo equipo que en el momento de su muerte. Además, cualquier progreso que hayamos realizado, como por ejemplo abrir un atajo, también se mantiene. Sinceramente no he encontrado demasiados inconvenientes para avanzar en el juego, y si bien hay un par de segmentos ligeramente molestos, Skellboy generalmente ofrece un desafío justo en todo momento. Eso incluye los puzzles, los cuales van de encontrar y activar un interruptor o equipar una habilidad especifica. También hay misiones secundarias y algún que otro desafío adicional, pero son literalmente opcionales y, aunque no fue mi caso, entiendo que el juego se puede completar perfectamente pasando de ello.

Hasta este punto todo parece bonito y correcto, pero lamentablemente Skellboy flaquea en varios aspectos que, sumados a lo genérico de su propuesta, hacen que el videojuego pierda algunos “enteros”. En primer lugar, el combate –si bien simple- resulta de algún modo ser impredecible. Esto se debe a que cuando atacamos se siente como si nuestro arma flotara de manera extraña en el aire. Además, en ocasiones, tanto la cámara como los controles deciden no cooperar y apuntar a enemigos 2D dentro de un espacio 3D se traduce en numerosos ataques fallidos, lo cual hace que pasemos de usar cualquier tipo de arma arrojadiza.

Otro aspecto que no me terminó de gustar fue el diseño de los niveles. A ver, no es que yo sepa diseñar un mapa o crear un videojuego, pero daría la sensación de que los desarrolladores iban aprendiendo y experimentando a medida que avanzaban con el juego. Para que se entienda, la primera área no incita demasiado a la exploración, sin embargo, algunos de los niveles posteriores resultaban ser bastante más interesantes ya que se notaban menos lineales, con más trampas y elementos con los que interactuar. Eso sí, cabe destacar que a medida que los niveles se vuelven más complejos y abiertos, también se vuelve más difícil ubicarse. En más de una ocasión me sentí perdido y con una ineludible sensación de que había progresado sólo de casualidad.

Por último, y fue algo que me chocó desde el minuto uno, es que Skellboy adolece de duras caídas en su framerate, notándose más en algunas áreas que en otras. Si bien es cierto que Umaiki Games lanzó un parche que mejoraba el rendimiento del juego y que además eliminaba algunos errores, es difícil olvidar el hecho de que el primer escenario ya dejaba entrever las costuras de la producción.

De todos modos, y a pesar de lo expresado en los párrafos finales del análisis, Skellboy es un videojuego entretenido que se deja disfrutar y que por momentos se las arregla para brillar. Tampoco voy a engañar a nadie, porque probablemente no sea el primer juego que recomiende a alguien que esté buscando una experiencia similar a The Legend of Zelda, aunque definitivamente no sería el último. A su modo Skellboy tiene su encanto, y si bien adolece de varios problemas, quien pueda superarlos, encontrará que la producción muchos aspectos positivos.

Escrito por

Franco Borgogna

Periodista apasionado por los videojuegos que sueña en mundos pixel-art sin caídas de frames. Streamer a tiempo parcial, fundador de la comunidad “La Orden del Pixel”, amante de la series, las películas y los comics.

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