Análisis | Streets of Rage 4

La saga más icónica del beat ‘em up consolero está de regreso con una entrega que trae al siglo XXI la jugabilidad clásica sin perder la esencia ni una pizca del carisma de siempre.
por Sebastián Cigarreta | @grungecloud
Streets of Rage 4 - Developer: Lizardcube, Guard Crush Games y DotEmu - Autor:

Pasaron más de veinticinco años y hay generaciones que nunca oyeron el nombre Streets of Rage pero, al menos para los que tenemos más de treinta inviernos sobre nuestros hombros, la saga protagonizada por Axel Stone y Blaze Fielding marcó un antes y un después. Sega vendía su Mega Drive/Genesis como “la experiencia arcade en casa” y necesitaba un beat ‘em up a la altura del épico Final Fight de Capcom, que allá por 1990 era el rey indiscutido del género, la respuesta fue Streets of Rage (Bare Knuckle en Japón). 

En un lapso de 3 años Sega publicó la trilogía completa que comenzó con una entrega sólida, aunque no a la altura del juego de Capcom, pero que destacaba por estar en una consola hogareña y por la increíble banda sonora a cargo de Yuzo Koshiro y Motohiro Kawashima. A partir de su continuación Streets of Rage tomaría la delantera en la carrera y terminaría definiendo el género, al menos en la infame guerra de las consolas de 16 bits. Luego sería abandonada completamente y no volvería a aparecer en ninguna plataforma de Sega exceptuando las recopilaciones de clásicos, tampoco tuvo un lugar en la etapa moderna de la compañía japonesa como desarrolladora multiplataforma.


Sin embargo todo cambió gracias a la intervención de DotEmu que, junto con Lizardcube y Guard Crush Games, se encargó de conseguir los permisos para desarrollar y publicar una nueva entrega. La estrategia era sencilla: tomar la esencia original, sumarle un apartado técnico a la altura de los tiempos que corren y pulir el sistema de combate para lograr una experiencia más coherente y balanceada. La combinación de los tres estudios resultó fantástica, Streets of Rage 4 cumple con las expectativas tanto de aquellos que crecimos repartiendo piñas y patadas voladoras en Mega Drive como con los nuevos jugadores que se acaban de sumar a la acción.

Todo se siente como un abrazo para los fans. Desde el primer momento habrá un sinfín de guiños, tanto desde el apartado sonoro como desde lo visual. Referencias a jefes clásicos, a personajes de la época, a niveles de la trilogía original, todo en Streets of Rage 4 nos hará sentir rápidamente como en casa. La historia nos sitúa diez años después del final del juego anterior, con los hijes de Mr.X tomando el control de la ciudad y Blaze Fielding reclutando a sus viejos compañeros para arreglar las cosas (por supuesto) a pura violencia. Para la primera partida tendremos a Axel y Blaze, de la vieja escuela, a Floyd Iraia (un cyborg aprendiz de Zan de SoR 3) y a Cherry, la hija de Adam Hunter. A medida que vayamos jugando iremos desbloqueando 12 personajes más, comenzando con Adam y siguiendo con todos los protagonistas de la trilogía clásica incluyendo a Shiva, Max, Eddie y Zan.


El sistema de combate es simplemente exquisito y toma como base el de Streets of Rage 2, pero con una aproximación más profunda. Las diferencias entre los personajes están más claras que nunca y habrá que tenerlas en cuenta a la hora de elegir con quién jugaremos. Axel sigue siendo una máquina de romper huesos, es fuerte, resistente y tiene técnica pero ya no puede correr ni dashear como antes. Blaze y Cherry son ágiles, rápidas y pueden esquivar mejor, Adam puede dashear y Floyd es un verdadero tanque de guerra, pero salta poco y es el que más lento se mueve. La experiencia está balanceada pero el juego no será nada sencillo de terminar, al menos en el primer intento, lo bueno es que los enemigos tienen patrones claros, debilidades que explotar y hay una buena cantidad de ítems desperdigados por los niveles como para darnos una mano.

Todos los personajes tienen las herramientas necesarias para completar cada desafío propuesto, pero algunas no están bien explicadas en el juego. En el menú de opciones nos cuentan lo básico para empezar a jugar, pero aquellos que no jugaron la saga clásica no tienen forma de saber (además de googlear, o probar como hacíamos en los noventas) que Axel cambia la patada por un rodillazo si saltamos y presionamos abajo y golpe, o que si cuando nos derriban presionamos el botón de saltar justo antes de tocar el piso negamos una parte o la totalidad del daño. Como esos hay otros ejemplos de información que directamente se le niega al jugador y, si bien hoy en día estamos a una búsqueda por internet de distancia, algunos pueden frustrarse por demás. 

Aún jugando en dificultad “Normal” la experiencia no resulta nada fácil, los enemigos nos rodean, aprovechan a interrumpir nuestros combos y utilizan las armas que encuentran en el piso para tomar ventaja. A medida que vamos avanzando las cosas se complican, los enemigos que antes recibían nuestras patadas voladoras van a empezar a utilizar contraataques antiaéreos, otros van a comenzar a agarrar en el aire las armas que les tiremos y sumarán nuevos ataques a su repertorio. También se irán sumando nuevos enemigos, en especial las chicas que hacen de support con molotovs, bombas de ácido y granadas, jefes que reclutan ayudantes y hasta el regreso de algunos que ya habíamos derrotado. Por suerte no estamos solos para enfrentarlos, podemos jugar de a 2 a través de internet (lamentablemente siempre con algo de lag, al menos en mi experiencia) y hasta de a 4 jugadores simultáneos en perfecto coop local.

En cuanto al factor de rejugabilidad hay razones suficientes como para jugarlo una y otra vez. En primer lugar porque es divertidísimo y muy adictivo, pero además para acumular puntaje y desbloquear los doce personajes de los juegos clásicos, el arte conceptual y los diseños descartados en la sección de extras. La decisión de incluir a todos los personajes de los títulos anteriores es la forma perfecta de mantener viva la llama de la trilogía clásica sin afectar el balance del juego nuevo pero, para mantener las cosas limpias, sólo llegarán a la tabla de posiciones mundiales los récords establecidos con las versiones modernas de los personajes. También hay un par de filtros para que la apariencia general pase a verse como un juego de 16 bits, de hecho incluye la banda de sonido original conformada por la de la trilogía de Genesis y algunos tracks de las versiones de Game Gear, y hasta la posibilidad de cambiar los íconos de los ítems de salud por diferentes tipos de comida.

Streets of Rage 4 es la secuela que todos esperábamos. El sistema de combate es una evolución del de antaño en todo sentido y hasta deja conforme a los nostálgicos con las versiones clásicas de los protagonistas, que conservan no sólo su apariencia en pixel art sino todo su set de movimientos intacto. Es cierto que se echa de menos poder jugar con Ash y Victy, es comprensible que el primero no haya aparecido debido a que representa un estereotipo que deberíamos trabajar para no perpetuar. En cuanto a nuestro canguro favorito aún no pierdan las esperanzas, su cameo nos deja soñar con verlo volver a través de un parche o quizás algún DLC de pago.

A nudillo limpio

Los amantes del beat ‘em up estamos de fiesta, Streets of Rage 4 es todo lo que estábamos esperando y más. Conserva la magia de la saga original sin descuidar el apartado técnico ni caer en la simple reiteración, condimentando la fórmula clásica y transformándola en una experiencia más justa y balanceada. Es uno de esos juegos que jugaremos una y otra vez simplemente por lo divertido que es ver hasta donde llegamos o para pasar una tarde con amigos como lo hacíamos en nuestra infancia.


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Escrito por

Sebastián Cigarreta

Periodista especializado, amante de los géneros clasicos y las sagas de Hidetaka Miyazaki. Vega (Claw) main en SFV, Team Sega en épocas de guerra y acérrimo defensor de los juegos de acción en 2D.

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