Suspenso en un mar de posibilidades
Existe una clara distinción entre los conceptos “sorpresa” y “suspenso”, presentada por el maestro Alfred Hitchcock. Él explica esta diferencia con un claro ejemplo. Imaginemos que estamos viendo una película, en la cual dos personajes están conversando, sentados en sillas con una mesa en el medio de ellos. Si en determinado punto, explota una bomba colocada debajo de la mesa, de la cual no sabíamos nada, se genera sorpresa. Si en cambio, como espectadores nosotros ya habíamos visto a alguien poner la mesa, e incluso escuchamos el sonido de su contador mientras los personajes conversan, se genera suspenso. Estamos tensionados todo el tiempo, esperando a que esa bomba explote, pensando si alguno de los sujetos se dará cuenta o si desaparecerán sin saber qué ocurrió. A ésto se lo llama suspenso.
¿Por qué empiezo así mi reseña de ‘Man of Medan’, la primera parte de la trilogía de antologías llamada ‘The Dark Pictures’? Pues por dos razones. Para empezar, MoM sigue la idea propuesta en ‘Until Dawn’, el anterior proyecto de Supermassive Games. Es decir, vamos a jugar lo más cercano al concepto de “película interactiva”, con una propuesta similar a los títulos de Telltale Games o a las obras de David Cage. En ocasiones, controlaremos de una forma más “convencional” (y tosca, parece que estamos jugando a un Resident Evil viejo) a uno de los cinco protagonistas de la historia principal, además de a los dos del prólogo. En otras, estaremos viendo las escenas tal cual como si pertenecieran a un film (lo que solemos apodar “cinemáticas” en cualquier otro título), con la importante diferencia de que en muchos momentos habrá que apretar algún botón, bastante rápido por cierto, o tomar decisiones que impactarán de manera global a la historia que estamos viviendo.

En otras palabras, al ser una experiencia distinta la de este tipo de juegos, más cinematográfica si se quiere, el criterio a utilizar y las sensaciones experimentadas son distintas a lo usual. Quiero saber qué me hace sentir, qué me hace pensar esta experiencia particular, suerte de híbrido de dos de los medios más importantes de nuestra historia reciente. Siguiendo esta línea, viene mi segunda razón de por qué elijo aquella mítica explicación de Hitchcock: porque esto es lo que yo espero del terror. Más que sorpresas inmediatas, insulsas y efectistas, quiero suspenso bien elaborado. Una ambientación que nos absorba en todos sus rincones, detalles que se nos metan nerviosamente dentro de la piel y el resultado final de una experiencia que nos produzca un malestar. Pero ese malestar paradójico, el que tanto nos atrae y nos da goce, mientras se nos corta la respiración y sentimos más fuertes y rápidos los latidos del corazón.

Entonces, ¿qué es ‘Man of Medan’? ¿Es una cadena de “scare jumps” molestos que buscan el susto fácil o es un relato elaborado que te tiene constantemente nervioso, sobre un barco abandonado en el océano? Para ser honestos, es una mezcla de ambos. Sin embargo, luego de dos pasadas y media a toda la obra, considero que la balanza se inclina más al segundo lugar. Y es que esta historia está llena de condimentos que la realzan, como mucho material en forma de cartas, libros y postales, para ir leyendo y armando en nuestras cabezas qué ocurrió en este macabro barco donde nos encontramos, además de secuencias deliciosas, super adrenalínicas que agitan, ponen a prueba nuestros reflejos y nos obligan a tomar decisiones que podremos lamentar en los siguientes segundos. Porque en MoM un mala elección de diálogo o un pifie en un botón nos puede costar la vida de uno de los protagonistas, así como así. Pensemos que podemos terminar las aproximadas cinco horas de la aventura con estas cinco personas vivas o con todas muertas, y todas las variables en el medio. Acá encontramos uno de los mayores atractivos de MoM: la variedad de devenires y situaciones, con la posibilidad de experimentar escenas totalmente nuevas en una segunda pasada. El factor de rejugabilidad está asegurado si nos gustó nuestra primera experiencia, con la posibilidad también de encontrar más documentos que se nos hayan escapado y “cuadros premonitorios” olvidados, los cuales nos muestran segundos de una posible escena en el futuro para intentar cambiarla.

¿Por qué escribí entonces que era una mezcla de ambas posturas? Porque lamentablemente, MoM peca de muchos clichés del género, algunos buenos y otros no tanto, como por ejemplo una excesiva confianza en el jump scare. A veces están bien construidos, con una tensión previa que explota satisfactoriamente. En otras, es la bomba explotando a cada rato sin ningún tipo de elaboración, cayendo en trucos baratos como el elevado sonido disonante y algo que “salta de la nada”, generando más un sobresalto por reacciones reflejas que un susto genuino. Esto sumado a horrores, quiero decir, errores técnicos en cuanto a performance y caída de cuadros por segundo que no se pueden dejar pasar fácilmente en una experiencia de este tipo. Es como estar viendo una película y de pronto sentimos como la misma se ralentiza un poco antes del jump scare o el cambio de escena, generando un quiebre en el ritmo. No ocurre todo el tiempo, pero sí tengo que destacar que fue recurrente en varias ocasiones y, sumado a muchos tiempos de carga entre escena y escena, terminó opacando mi sensación en general. (Nota: la versión utilizada en esta reseña fue la de PS4 común, tengo entendido que en PC el juego corre sin problemas).
Aparte de lo ya dicho, las actuaciones y los personajes hacen que todo sea, al menos un poco, más ameno. El cast es medio genérico y bordea estereotipos, pero la labor realizada por actores, actrices y guionistas les imprime vida a estos seres. Nos podremos encariñar con ellos e intentar que todos sobrevivan al final. Como punto negativo, es mencionable que puede existir cierta incoherencia narrativa debido a la multiplicidad de escenas posibles. Por ejemplo, un personaje puede llegar a ver como muere alguien querido a su lado, y en la escena siguiente estar tirando un chiste como si nada hubiese pasado. Rompe un poco la inmersión en el momento, pero es poco frecuente como para que termine siendo grave. Volviendo a lo positivo, no hay discusión que MoM tiene alguna de las caras y expresiones faciales más alucinantes que vi en un videojuego. Es quizás curioso, pero el personaje que más me cautivó no es uno de la historia en sí, sino el relator de la misma, quien se encuentra en una especie de biblioteca y nos va tirando pistas y comentarios a medidas que avanzamos. Simplemente hermoso detalle.
En mi caso, ‘Man of Medan’ fue una obra interesante y que me dio ganas de repetir ni bien la terminé. Sin embargo, las dificultades técnicas afectan el resultado y pueden llegar a opacarlo gravemente. De todas formas, estoy contento con el trabajo de Supermassive Games y considero digno el camino que se propusieron seguir con el formato antología. El adelanto de la secuela como escena post-créditos me sacó una sonrisa.
PD: el juego cuenta con un modo online para dos personas y otro offline hasta de a cinco, los cuales seguramente cambien la dinámica y la experiencia en general, además de contar con escenas exclusivas. No lo mencioné porque no tuve oportunidad de probarlos.
por Axel Bosso