Tony Hawk's Pro Skater 1 + 2 - Developer: Vicarious Visions - Autor:

Análisis | Tony Hawk’s Pro Skater 1+2: Un backflip al pasado

Los dos primeros videojuegos protagonizados por el legendario Tony Hawk recibieron su remake de la mano de Vicarious Visions y Activision.
por Raissa Jerez | @ReviewsRai

Cuando llegó la oportunidad de hacer el análisis de este juego, no lo pensé dos veces y me mandé de cabeza. Es que Tony Hawk’s Pro Skater representa parte de mi lucha por romper estereotipos impuestos en mi niñez por una sociedad tradicional y encasilladora, además de ser uno de los juegos que más horas me tuvo frente al televisor. Voy a hablarles del título traído a este siglo, por supuesto que sí, pero también me parece importante resaltar el impacto que tienen los videojuegos en nosotros, porque como escribió una amiga hace poco, ellos pueden cambiar vidas. 

Si son más o menos de mi generación, deben haber pasado infinidad de horas tratando de desbloquear los distintos escenarios de ambas entregas de THPS. Pero para mí, estos juegos no fueron sólo entretenimiento. Significaron empezar a darme cuenta, con tan sólo 8 años, cómo los estereotipos ponían trabas en mi camino y me forzaban a dejar de ser yo para complacer a todos los demás. 

Si bien en mi casa los videojuegos no eran mal vistos, había una línea definida sobre nuestros consumos en base a ellos. Mi hermana y yo nunca tuvimos una PlayStation porque era algo para “niños”, pero sí teníamos una Nintendo 64 porque en ese entonces era marketeada como una consola familiar. Bajo la misma premisa, teníamos permitido jugar a los juegos de Mario, Yoshi, Kirby—tuve que pelear mucho para incluir Pokémon en esa lista—, entre otros pocos títulos aptos para “niñas”. 

Claramente, THPS no cumplía los requisitos de mi madre. Al no tener un ingreso económico propio—obviamente—, no tenía la opción de comprar el cartucho por mi cuenta, por lo que lo alquilaba los fines de semana en un local que imitaba la dinámica de un Blockbuster y lo jugaba cuando sabía que nadie podía molestarme. El dueño de este local encontraba tan “peculiar” que una niña alquilara ese juego que incluso lo guardaba en otro lugar para que yo siempre pudiera reservarlo de viernes hasta lunes. 

Así pasé largos fines de semana frente al televisor y arriba de una patineta virtual, intentando hacer mil y un trucos que por alguna razón creía que podría replicar en la vida real. Así llegó la Navidad del 2001 y lo único que pedí que me regalaran fue un skateboard. Mi madre se rehusó inmediatamente, siguiendo los estereotipos de la querida sociedad burguesa limeña. Ya era suficientemente raro que siendo niña me fascinaran los videojuegos y jugara al fútbol; sumarle un skate no me iba a dar una “buena imagen”. 

Pero si hay algunas cosas positivas de ser fruto de padres divorciados es que recibes regalos por ambos lados. Por lo que papá se puso la camiseta y me llevó a elegir mi propio skate. Elegí uno de ovnis, muy divertido y cargado de verde flúor, como para molestar más a mi mamá. Por supuesto que mi padre se comió unas cuantas peleas por el acto “vandálico”, pero yo ya estaba ocupada arriba de la tabla. Está de más decir que al segundo de haberme subido ya estaba en el suelo y con sangre encima. Un desastre. Pero estaba feliz y mi mamá por cansancio me había dejado un poco en paz. Pasé muchas horas en la terraza de casa practicando para ser como mi héroe Tony. Intenté infinidad de veces hacer siquiera un movimiento de los miles que había visto en el videojuego, pero como eso nunca sucedió, decidí cambiar las vendas y el pervinox por más horas frente a la Nintendo 64, en donde sí era medianamente buena. 

Antes de darle ‘abrir’ a este remake me emocioné, pero inmediatamente me preocupé porque temí que pudiera manchar mis buenos recuerdos de hace 20 años si resultaba ser un fiasco total. Si somos honestos, no son muchas las ocasiones en donde un remake consigue alcanzar lo que fue su versión original, mucho menos aún superarla. Pero esta vez es así. Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 es una fiesta y genera todo lo que sus predecesores generaron y más. Es el balance exacto entre antigüedad y modernidad. Es un engranaje en donde todas las piezas calzan a la perfección y en donde se ajustó lo que se tenía que ajustar sin perder la esencia que hizo grande a esta saga. 

Obviamente, lo primero que destaca—y lo que era de esperarse—es la mejora gráfica. La adaptación a un apartado visual más actual es clara y le da un toque más dramático al juego. Incluso, si nunca tuviste contacto con la saga, no te das cuenta de que se trata de un juego de finales de los 90’s. 

Hay un total de 20 escenarios repartidos en THPS1 y THPS2. Están todos los clásicos que conocemos como el Warehouse o mi favorito The Bullring, y unos cuantos más completamente nuevos. Todos los espacios han sido respetados al máximo: las rampas, los tubos, todos los detalles—hasta los graffitis—están ahí, donde los recordábamos, pero con una calidad de imagen superior. Eso sí, algunos elementos han recibido pequeños ajustes en sus dimensiones para que tengan la profundidad necesaria para realizar trucos más complejos sin generar problemas con el eje vertical.

El formato sigue siendo el mismo: entramos a un escenario durante dos minutos para cumplir con una amplia lista de objetivos. Se necesita completar una cierta cantidad de ellos para poder desbloquear el siguiente escenario y así sucesivamente. Es un golpe a la nostalgia ver que mantuvieron algunas tareas como la de juntar las letras de la palabra S-K-A-T-E, derribar torres de cajas, encontrar el videocassette oculto, entre otras. ¿Otra cosa que sigue intacta? La alta dificultad que tiene el juego. No se trata de tomar velocidad, dar un gran salto y presionar todas las combinaciones de botones posibles. Hay todo un plan detrás de cada acción, sobre todo si queremos cumplir con la lista de tareas para disfrutar los otros escenarios. Se necesita de una estrategia para mezclar movimientos de todo tipo y así poder generar la mayor cantidad de combos dentro de esos 120 segundos. Todo sin caer de la patineta en lo posible, ya que hay una barra de energía que se va llenando con nuestros trucos y al estar al cien por ciento permite hacer maniobras únicas. Eso sí, si te caes la barra vuelve a cero de inmediato.

Más allá de la estructura clásica de juego, podremos encontrar también un pequeño grupo de mejoras que elevan la experiencia. Por ejemplo, al caer de la patineta se genera un efecto de reversa como cuando se retrocede una cinta en el VHS—con el efecto de sonido incluído—que pone a nuestro jugar de pie de inmediato. Es un toque retro bien ejecutado que permite un regreso a la partida rápido y al mismo tiempo ayuda a mantener la ilusión y concentración. Podemos además cambiar a nuestro antojo los botones que se usan para los trucos especiales, lo cual es realmente cómodo si quieres conseguir combos de gran puntaje. 

Como si fuera poco, contamos con un extenso grupo de reconocidos skaters, incluido el hijo de Tony, Riley Hawk. Chad Muska y Rodney Mullen han envejecido junto con el juego, pero a ellos se suman profesionales más jóvenes como Aori Nishimura y Tyshawn Jones. Se nos da también la opción de crear a nuestro propio personaje y para esto tenemos disponible una tienda en donde comprar de todo: tablas, ruedas, ejes, ropa, accesorios y hasta tatuajes. Si bien no hay muchas opciones de customización para los personajes femeninos, sí es posible crear a una skater profesional sin que parezca un tipo de pelo largo. 

Para acceder a las modificaciones en la tienda tenemos dos opciones: podemos ganar dinero cumpliendo objetivos dentro de los niveles para comprar cosas o desbloquear accesorios subiendo de nivel con los puntos de experiencia. Está además la posibilidad de cambiar los stats de los jugadores: velocidad, balance, giros, suspensión, etc. Y contamos con nada más y nada menos que 714 retos por cumplir. Éstos están divididos en 5 categorías: skater, combo, multijugador, skate park y ‘crea tu parque’. Un toque extra maravilloso para aquellos jugadores “complesionistas”. 

Si jugaron las versiones originales, tienen tan claro como yo lo importante que es la música en estos juegos. La banda sonora de THPS1 y THPS2 es tan icónica que lo lógico sería dedicarle un análisis completo solo a este aspecto. Pero basta con decir que el remake tiene los éxitos más emblemáticos que nos hicieron vibrar mientras dábamos volteretas en el aire hace 20 años, así como 37 nuevos temas que calzan a la perfección con la energía del juego. Aún mejor, tenemos la posibilidad de saltar una canción si no nos gusta usando el botón R3—en PS4—o arreglar los temas de la playlist a nuestro antojo. Spotify, ¿quién te necesita? 

Para cerrar con broche de oro lo que para mi es el mejor remake hecho hasta la fecha, tenemos las opciones multijugador local—con pantalla dividida—y el modo online. En ambos casos vuelven los clásicos enfrentamientos como la batalla de graffitis o HORSE. En el primero, tenemos que hacer trucos sobre partes del escenario para marcarlas como nuestras usando un color distintivo. En el segundo, se trata de hacer trucos de forma libre y quien tenga menor puntaje se llevará una letra de la palabra “HORSE”; pierde el que complete la palabra primero. Al modo online se le suma la posibilidad de crear party con tus amigos o jugar con personas desconocidas al azar; y por supuesto, también contamos con las tablas de puntaje para cada tipo de enfrentamiento. Finalmente, tenemos la opción de crear nuestro propio escenario, customizando individualmente cada una de las piezas que le ponemos, para así generar experiencias únicas y luego compartirlas con otros jugadores de forma online.

Definitivamente, Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 es un remake que tiene mucho por ofrecer. Es una mejora inmensa en comparación con sus versiones originales, pero mantiene todo lo que lo hizo grande en su momento. Respeta la esencia, cambia lo justo y necesario y al mismo tiempo mantiene esos pequeños ‘errores’—como subir cuesta arriba sin necesidad de impulsarte con el pie—que forman parte de su identidad y nuestra memoria. 

Este juego me volvió a regalar una cantidad tremenda de horas de diversión. Sola y acompañada, con amigos y con gente totalmente nueva. Me permitió visitar el pasado por un rato y me recordó una lucha trascendental para mi niñez, además de un hito en mi historia de amor y respeto por los videojuegos. THPS 1+2 no trata de recrear la realidad, sino de dejarnos hacer lo imposible y cumplir sueños de infancia volando por los aires haciendo locuras sin el riesgo de terminar en el hospital. Activision y Vicarious Visions tienen la puerta abierta para traer de vuelta los grandes títulos de deportes extremos y, si son algo parecidos a este, tienen el éxito asegurado desde ahora.

Escrito por

Raissa Jerez

Comunicadora audiovisual. Maestra Pokémon. Formada por Nintendo, con especialidad en PlayStation y mención honorífica en Xbox. De vez en cuando me creo youtuber en 'Rai Reviews' y colaboro con PressOver. Me gusta recomendar cosas aunque no me hayan preguntado.

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