- Developer: Playtonic Games - Autor:

Análisis | Yooka-Laylee and the Impossible Lair

Una fantástica y endemoniada sorpresa
por Axel Bosso | @Axl_Bosso

“Una fantástica y endemoniada sorpresa”. Así quiero titular a mis más de quince horas -y contando- invertidas en esta colorida aventura. Digo “invertidas” porque, obviando un dudoso comienzo, Yooka-Laylee and the Impossible Lair se convirtió en un favorito personal de este -interminable- año corriente. ¿Por qué razón? Pues por varias. Te invito a leer las bondades del sublime plataformero en estas humildes líneas.

Primero, contextualicemos un poco. Yooka-Laylee (el original) fue una creación de Playtonic Games, un pequeño estudio lleno de personalidades envidiables de la querida RARE (responsables de algunos de los mejores títulos de plataformas de la historia, como Donkey Kong Country y Banjo-Kazooie). La idea principal de Yooka-Laylee era la de ser un sucesor espiritual de Banjo-Kazooie y rememorar esas épocas doradas de plataformeros en tres dimensiones. ¿Estuvo a la altura de las circunstancias? Para ser honestos, no sé, nunca lo jugué. El “““consenso””” fue irregular, con comentarios para todos lados. Sin embargo recuerdo un recibimiento local de gran rechazo.

La historia con esta secuela, la cual se enfoca casi exclusivamente en un jugabilidad 2D -en contrapartida al título anterior-, parece ser otra muy distinta. Y para mejor. El comienzo de The Impossible Lair me hizo dudar. Estos diálogos estáticos sin voces y con carteles, representando un humor un tanto infantil (y boludo),  la estética extraña a primera vista, y un juego que te lleva de la manito para que puedas terminar el nivel no me generaron las mejores primeras impresiones. No tardé más de una o dos horas para estar realizando alabanzas al título, incluso haciendo el sacrilegio de aplaudir sus secciones acuáticas. (Sí, lo sé, tendría que estar preso).

La aventura se divide en dos “secciones”. Por un lado, tenemos un “Overworld”, un gran escenario 3D que funciona como el mapa para seleccionar niveles de los queridos Super Mario World, o más contemporáneamente, Shovel Knight. La diferencia con esos títulos es esencial, ya que en The Impossible Lair este mundo ofrece una libertad para explorar. Los niveles en 2D, a los cuales se entra mediante “libros”, no están dispuestos de manera convencional y ni siquiera están todos disponibles de entrada. A los 20 capítulos hay que encontrarlos en este imaginativo y extenso mapa, en el cual habrá que ir resolviendo puzzles, interactuar con personajes e incluso desbloquear áreas usando “T.W.I.T. Coins” (monedas únicas “escondidas” en los capítulos, hay cinco en cada uno). También encontraremos desafíos que modificarán el Overworld. Éstos vendrán de la mano de “Pagies” (hojas con simpáticos rostros), quienes nos mandan a un pequeño escenario especial donde hay que derrotar a todos los enemigos. Los desafíos son muy distintos entre sí y van escalando en dificultad, siendo una muestra más del logro creativo del equipo desarrollador.

Por otro lado, el fuerte de The Impossible Lair se encuentra en sus preciosos capítulos en dos dimensiones. Los mismos cuentan con un diseño, una calidad de escenarios y secciones, un derroche artístico que hace tiempo no experimentaba. Saltaremos sobre bosques, zonas congeladas, industriales y medievales, entre otras. Y lo mejor de todo: a veces esos cambios de zonas se dan dentro del mismo nivel, de una forma que se siente totalmente natural y para nada artificial. Todos niveles con una estética que me terminó pareciendo hermosa. The Impossible Lair es un título muy vistoso, lleno de colores y detalles en sus locaciones. A su vez, algo muy interesante de estos niveles es que todos cuentan con un “estado alterno”. Realizar ciertas acciones o puzzles en el Overworld nos permitirá entrar a una versión modificada del mismo nivel. Por ejemplo, podremos congelar ciertos capítulos y entonces ahora las secciones estarán recubiertas de hielo. O inundarlos y ahora habrá secciones acuáticas donde antes íbamos a pie. Lo que a primera impresión podría parecer un choreo, un “¡pero el sombrero es nuevo!”, termina siendo un renovación total del nivel y la introducción de mecánicas completamente nuevas. Básicamente pasamos de tener 20 niveles al doble. The Impossible Lair es un juego que no cansa ni aburre. O mejor dicho, es un juego que se cansa de innovar y mantenerse fresco a cada paso. Además de estos “cambios de estado”, podremos encontrar “tónicos” en el Overworld, los cuales sirven para modificar cuestiones jugables de los niveles y también estéticas: existen diversidades de filtros, como por ejemplo uno que nos pone “resolución de Game Boy”, los cuales nos sacarán sonrisas.

La dificultad escala mayormente de una forma progresiva, con quizás algunas excepciones, pero lo que empieza siendo un paseo en la plaza termina exigiéndonos una precisión y habilidad típica de esos clásicos plataformeros jodidos. Los tónicos ayudan en este apartado, porque pueden hacer los niveles más fácil (mejorando ciertas habilidades nuestras, poniendo más checkpoints) o más complicados (haciendo que los enemigos requieran dos golpes, invirtiendo los controles, eliminando checkpoints, etc). Resulta interesante cómo esta mecánica termina balanceando lo jugable como queramos y desde una forma lógica y coherente: las ayudas nos harán ganar menos “Quills” -la moneda del juego, utilizada para comprar los tónicos-, y las dificultades más. Sin embargo, más allá de esta mecánica, lo loable es que casi siempre que perdamos, sentiremos que es nuestra culpa, no una cuestión de diseño o de malos controles que nos entorpecen el disfrute.

Por más que haya ciertas secciones que nos saquen algún insulto y estemos por revolear el control (¡malditos barriles en el aire!), todo se hace más ameno con algunas de las melodías más pegadizas que tuvo un videojuego este año. Realmente, hacía tiempo que no estaba haciendo cualquier otra actividad fuera de los fichines y me invadían unas notas en mi cabeza. “¿Y ésto de dónde es?”. Volver a sentarme, cargar partida y escuchar exactamente esa melodía.

”Todo muy lindo, maestro, pero todavía no me dijiste cómo se juega”.

Pido disculpas, lo mejor para el final. Yendo al grano, y usando una expresión muy “argenta”: “es una manteca”. Requiere un acostumbramiento y al principio puede sentirse un control un tanto “raro”. Le damos un tiempo y esa sensación “pesada” de nuestros dos protagonistas se naturaliza y ya estamos al control. Un buen plataformero se podría definir de la siguiente manera: cuando salto, ¿sé dónde voy a caer? Parece una respuesta un tanto sencilla y algo tonta. No obstante, si empezamos a pasar esa regla por los títulos del género que hayamos jugado, seguramente nos llevaremos algunas sorpresas. Con estos simpáticos personajes la respuesta es un rotundo sí. Además, no solo saltan; Yooka tira latigazos con su cola, puede hacerse “bolita a lo Sonic” y barrer enemigos y Laylee permite hacer un pequeño “remolino” en el aire para ganar más altura y distancia en los saltos. Cada vez que recibamos un golpe, Laylee empezará a volar nerviosamente por el área. Tenemos unos segundos para agarrarla y re-integrar a nuestra cabeza. Si no, nos quedaremos solo con Yooka, más limitados en movimientos y al siguiente golpe volveremos al checkpoint. Una mecánica divertida que funciona, aunque no todo el tiempo: a veces Yooka volará y se quedará volando sobre zonas inalcanzables o trabada en el aire, lo cual puede volver un poco frustrante el asunto. Por suerte, son las menos.

A todo ésto, ¿por qué se llama Yooka-Laylee and the Impossible Lair? Resulta que tenemos disponible el nivel final de entrada. Vos si “querés”, “podés” terminar el juego sin probar el resto de los niveles. Desde ya que mis comillas te hicieron dar cuenta de la trampa: es prácticamente imposible. Seguramente en Youtube veamos alguna bestia haciendo el nivel sin recibir daño alguno, pero nuestras posibilidades de eso son cercanas a cero. The Impossible Lair es un nivel super extenso, dividido en varias secciones, con distintos enfrentamientos con el jefe y lo mejor de todo: sin checkpoints. Perdemos y hay que volver al principio. Lo que no te aclaré antes, es que cada uno de los 40 niveles nos otorga una “abeja” al terminarlos, y podremos coleccionar un total de 48 (8 escondidas en el Overworld) para usar en The Impossible Lair. Estas abejas funcionan como una vida en este furioso desafío, descontándose una cada vez que recibamos un golpe o nos caigamos. Y vamos a realizar esas dos acciones mucho. Demasiado. Verdaderamente, las 48 abejas no sobran. Este nivel es el resultado de un trabajo colosal de un equipo con personas legendarias en la industria y llenas de experiencia. Hacete de paciencia y preparate para fallar una y otra vez en uno de los niveles más exquisitos y brillantemente diseñados del año.

En definitiva, Yooka-Laylee and the Impossible Lair es un título increíble, lleno de rejugabilidad con sus 40 niveles, 200 T.W.I.T. Coins, 48 abejas y 62 tónicos. Si te gustan mínimamente los plataformeros 2D, no podés dejar de probarlo.

Escrito por

Axel Bosso

Joven escritor amante del entretenimiento en general. Lic. en Psicología en proceso y entusiasta de la Filosofía. Kojima es mi pastor, Foucault mi mentor. Me podés leer en otros sitios, como Bloody Disgusting e Into The Spine.

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