Cathedral y los 90′

El nuevo lanzamiento de Decemberborn Interactive y Elden Pixels revive lo más clásico de las NES y SNES

Raissa Jerez

Creo que puedo contar con una sola mano la cantidad de videojuegos estilo metroidvania que he jugado a lo largo de mi vida entera. Pasé por Super Metroid (1994), Guacamelee (2013) y hasta por Ori and the Blind Forest (2015), aunque creo que el único que llegué a completar fue Hollow Knight (2017). El tema con este género es que, honestamente, no me parece atractivo. Me aburro rápido porque los siento repetitivos o siento que la narrativa no está del todo desarrollada, pero casualmente sucedieron dos cosas que me empujaron a arriesgarme.

Lo primero es que, últimamente, contradecirme a mí misma podría considerarse mi nuevo hobby y por eso decidí darle una oportunidad. Lo segundo es que, como le comenté a un amigo hace pocos días, hay juegos que a mis ojos fueron creados para ser experimentados exclusivamente en la consola híbrida de Nintendo. Luego de ver el trailer de Cathedral, me di cuenta de que este era particularmente uno de esos casos.

El juego lo descargué apenas recibí la key, pero tal cual sucede con las cosas que uno no quiere hacer, lo pospuse cuanto pude. A lo que conté inicialmente sobre el género, me tocó sumarle el caos de la organización previa a salir de vacaciones y a la llegada a mis manos del Bravely Default II, un juego que realmente sí me entusiasmaba. Es así como, a regañadientes, me hice un espacio para jugar a Cathedral y oh por dios, cuánto me divertí.

La consigna del juego es sencilla. Nos ponemos en la piel de un caballero— armadura bien puesta y espada en mano—que se despierta en medio de un mundo totalmente desconocido y encima no tiene idea de quién es. Sí, tenemos amnesia. La misión es descubrir nuestra identidad, averiguar cómo llegamos hasta ese lugar y, al mismo tiempo, encontrar el camino de vuelta a casa. Pero no lo haremos todo solos. Soul—un pequeño y simpático espíritu—se unirá a nosotros y nos acompañará durante la aventura.

Una de las primeras cosas que noté es que Cathedral no abusa de la sección tutorial que tienen muchos juegos al inicio. Te da las indicaciones más básicas para que te muevas, saltes y le pegues a cosas con tu espada y luego te suelta la mano para que explores su mundo como te plazca, tomándote todo el tiempo que quieras, yendo y volviendo de los lugares que visitas mediante portales. Esa libertad, sumada a la fantástica música que nos va acompañando, hace que uno se pierda tanto en la aventura y exploración que el tiempo se pasa volando. En mi caso, durante la primera sentada había planeado jugarlo por dos horas. Cuando me di cuenta, ya habían pasado casi cuatro y estaba completamente perdida en un bosque. Algo que les advierto desde ahora es que se preparen para morir. Mucho.

Inicialmente solo podemos caminar, saltar y pegar, pero conforme recorremos los escenarios vamos desbloqueando nuevas habilidades que nos ayudan a mantenernos vivos y luchar mejor, como el salto doble o correr. También van apareciendo más elementos de batalla como el escudo y el arco (las flechas las tienes que buscar en cofres escondidos en los escenarios o tomarlas de enemigos derrotados). Incluso hay upgrades para la salud o munición, y cuando pasamos por las pequeñas ciudades podemos parar a comprar armaduras. Esto último es súmamente importante para los niveles finales que tienen mayor dificultad, así que ahorren dinero y deposítenlo en el banco, ya que cada vez que morimos perdemos el 10% de la cantidad que cargamos con nosotros.

Al pasar por las ciudades que mencioné anteriormente, tendremos la posibilidad de recolectar información hablando con los residentes. Así es como descubrimos que existen cinco orbes que nos revelarán una profecía que posiblemente servirá para comprender los secretos de nuestro pasado. Cada una de estas esferas fue escondida por el semidiós Ardur y, como era de esperarse, es protegida por un temible guardián al que tenemos que derrotar.

Los enfrentamientos del juego son muy entretenidos, aunque bastante básicos. Consisten solamente en apuñalar al enemigo con la espada o disminuir su vida mediante el uso del arco y flecha, no existen las habilidades especiales. En todos los escenarios nos cruzamos constantemente con diversas criaturas. Desde gárgolas hasta fantasmas e incluso parcas, pero nada como luchar con los jefes. Si bien no son peleas épicas, cada una es un pequeño reto. Individualmente cuentan con un poder especial, por lo que tenemos que hacer el mejor esfuerzo por comprender y memorizar su patrón de ataque para así poder bloquearlos y contrarrestar sin morir en el intento. ¡Espero que tengan buenos reflejos y timing! Además, a parte de usar nuestras armas mencionadas, podemos utilizar el escenario para nuestro beneficio. En algunos casos podemos activar puertas y plataformas para resguardarnos de golpes mientras buscamos hacer vulnerable al enemigo. Les dejo aquí un sabio consejo: tomense su tiempo, piensen bien y usen el escudo siempre.

Si bien el combate es sin lugar a dudas un aspecto que disfruté muchísimo, mi parte favorita fue la de la exploración, ya que a parte de tener una cantidad de objetos y monedas por juntar, el mapa es realmente inmenso y está perfectamente interconectado. Al principio es abrumador porque tenemos 600 zonas a disposición con una gran cantidad de niveles y capas. Lo bueno es que es fácil agarrarle la mano. Además, cada dungeon tiene una temática propia, su set de puzzles por resolver y desafíos plataformeros combinados con combates que definitivamente nos ponen en aprietos—y a prueba—más de una vez. Cathedral es de esos juegos que no van a querer soltar hasta poder superar la prueba en la que se han atorado. Creanme, me pasó y más de una vez.

Este videojuego de 8 bits inspirado en los juegos clásicos de NES y SNES salió en el 2019 para Steam, pero recién encontró su verdadero hogar ahora que llegó a la Switch. Todo se siente genial, desde los movimientos del personaje hasta los diseños de niveles, los enemigos, escenarios, música y demás. Pero lo que impacta no es solamente que está muy bien hecho, sino que genuinamente se siente como si alguien hubiera viajado en una máquina del tiempo hasta los 90 ‘s para traer esta joyita a la actualidad. Si son fanáticos de Metroid, Zelda y Wonder Boy in Monster Land, esta mezcla de los tres definitivamente los va a cautivar.

En estos tiempos modernos en los que estamos rodeados de máquinas mega poderosas, una nueva generación de consolas, gráficos hiperrealistas, efectos especiales y toda la parafernalia, Cathedral es un abrazo al corazón y al niñe interno que aún está vive en quienes seguimos jugando a los jueguitos.


Raissa Jerez

Comunicadora audiovisual. Maestra Pokémon. Formada por Nintendo, con especialidad en PlayStation y mención honorífica en Xbox. De vez en cuando me creo youtuber en 'Rai Reviews' y colaboro con PressOver. Me gusta recomendar cosas aunque no me hayan preguntado.

@ReviewsRai