Análisis | Destroy All Humans!: Un remake que se queda corto de sondas

Black Forest Games relanzó el clásico doble A del 2005, pero sin cambios importantes que lo sostengan.
por Raissa Jerez | @ReviewsRai
Destroy All Humans! - Developer: Black Forest Games - Autor:

Al día siguiente de que se me asignara este título, me levanté temprano, me preparé una taza de café y me senté a jugar Destroy All Humans! Estaba llena de emoción, como un niño esperando a abrir un regalo en Navidad. Vi la portada y me atrapó el arte y la estética súper mejorada que se presentaba ante mis ojos. Se abrió el juego y me introdujeron al ya conocido Orthopox, un alienígena—no verde—de la raza furón, quien es además el comandante de esta historia. Él necesita ADN humano para poder seguir con su programa de clonación y así salvar a su especie. 

Para esto recluta a Crypto-137, nuestro personaje, un extraterrestre muy enojón y medio sádico, con mucho odio por la raza humana. Ideal para la misión. Durante la conversación inicial hay mucho humor negro y sarcasmo como en el original, lo cual calza muy bien conmigo y sigue dándome señales de que será un gran juego. Ambos personajes suben a la nave espacial y llegan a la tierra. Empieza la historia. Y mi decepción. 

Usualmente estoy a favor de que un estudio relance un videojuego. Existen grandes joyas de antaño que merecen ser actualizadas y puestas de nuevo en manos de los jugadores más nostálgicos y de las nuevas generaciones también. Pero  mi entusiasmo en este caso duró poco. ¿Por qué? Porque el juego es una copia exacta de la versión de 2005. Si bien nos regala un nivel extra, no cambió en nada todo lo demás. Su falta de adaptación al estilo de juego actual y el no haber solucionado errores del pasado dejaron tres grandes problemas.

El tutorial eterno

Al inicio de la partida, como es normal, tenemos un tutorial en la cual aprendemos a usar a Crypto y vamos descubriendo algunas de sus habilidades y armas. Pero surgen dos inconvenientes con la modalidad utilizada: las instrucciones se nos presentan en forma de pop ups repletos de texto y además esta acción se repite a lo largo de todo el juego. 

En una era en donde el proceso para aprender a utilizar un personaje es algo más intuitivo para el jugador, el recurso utilizado en este título resulta muy arcaico. No sólo abruma el texto, sino que además el hecho de que con cada pequeño movimiento de Crypto se frene la acción por completo, frustra todo intento de una jugabilidad fluida.

Falta de libertad

Cuando se abre una locación en el mapa, tienes la obligación de cumplir todas las misiones que se te asignan para recién poder disponer del lugar como un mapa ‘abierto’ y hacer lo que se te cante. A esto se le suma que, cada vez que empezamos una misión, debemos cumplirla al pie de la letra según las indicaciones de Orthopox. Si erramos en lo más mínimo, no se nos permite solucionarlo de ninguna otra manera, se da por fallida y hay que arrancar desde cero. Es un verdadero freno para que el jugador haga uso de su propia creatividad o estrategia al momento de superar los niveles. Además, no contamos con checkpoints a lo largo de las misiones, por lo que hay que partir siempre de cero.

 

Qué mal humor

Entiendo que se trata de un juego que parodia películas de corte B de los años 50, pero los diálogos se quedaron en la prehistoria. El humor negro, sarcástico y ácido envejeció muy mal y llega a molestar luego de unas pocas horas dentro de la historia. Las conversaciones entre Orthopox y Crypto son tediosas, aburridas y se sienten forzadas. 

Por el lado de los NPC, tienen los peores diálogos que he oído en mi historia con los videojuegos. Son totalmente absurdos, racistas, sexistas y más. No aportan absolutamente nada y lo único que consiguen es incomodar y distraer. Este debe ser uno de los puntos que más lástima me dio, pues el estudio tuvo el privilegio de contar con el cast original—J. Grant Albrecht y Richard Steven Horvitz—, quienes son realmente talentosos, pero sus voces claramente se perdieron con diálogos tan pobres. 

Con este título en particular, nos encontramos ante un juego que no aprovechó los 15 años que pasaron entre su lanzamiento original y la ‘nueva versión’. Incluso sus creadores han confesado que decidieron mantener casi al 100% el juego original, dando paso a la pregunta más importante que me surgió durante esta experiencia: ¿Qué necesita un remake para ser realmente bueno? Desde mi punto de vista, necesita tener cambios importantes para que merezca la pena comprarlo de nuevo, porque sino basta con desempolvar una consola retro y jugar la versión original. No es suficiente tener mejores gráficos, es necesario mantener la esencia, pero adaptándose a la época para lograr crecer. Porque si todo se mantiene igual, ¿dónde quedan la emoción y la expectativa que trae lo desconocido?

Sí, el juego es creativo. Tenemos un arsenal de armas muy divertidas de utilizar, podemos manejar un platillo volador y quemar granjas enteras. Incluso podemos meterles sondas anales a los policías que nos persiguen para extirparles el cerebro por ahí. Pero todo eso ya lo teníamos. 

Mi decepción por este esperado remake no fue por algo en particular, sino la suma de muchos factores que terminaron por nublar mi experiencia. Creo que hubiera quedado mucho mejor un reboot y no un remake. Incluso algo muy sencillo como un brawler para matar a diestra y siniestra de la mano de Crypto. 

Me causa un poco de gracia que en mi última nota—Star Wars Episode I: Racer—empecé con muy bajas expectativas y descubrí un súper juego; y en este caso resultó todo lo contrario. La constante sensación de estar atorada en un tutorial sumada a los malisimos e incómodos chistes, la repetitividad y la falta de fluidez al jugar opacaron mi entusiasmo inicial. Dentro de todo lo que pude jugar, y por más que intenté darle mil oportunidades y muchas horas, debo sentenciar a este juego como un desastre de otro planeta.


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Escrito por

Raissa Jerez

Comunicadora audiovisual. Maestra Pokémon. Formada por Nintendo, con especialidad en PlayStation y mención honorífica en Xbox. De vez en cuando me creo youtuber en 'Rai Reviews' y colaboro con PressOver. Me gusta recomendar cosas aunque no me hayan preguntado.

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