Análisis | Saints Row: The Third Remastered

Los juegos de mundo abierto fueron otra cosa
por Jeremías Curci | @jerecurci
Saints Row: The Third Remastered - Developer: Volition Inc. - Autor:

Es fácil hacerse la idea de que los “remasters” son eventos signados por el oportunismo, donde las compañías buscan la vía fácil para acrecentar sus arcas. Tras la decisión de publicar uno de estos títulos, es evidente que algo de eso hay, pero me gusta pensar que también cumplen otros fines. Hace un tiempo analicé la versión remasterizada  de The Wonderful 101: un exclusivo de Wii U que merecía el segundo aire del público renovado en Switch y otras plataformas. El valor intrínseco de esa disponibilidad ya hace de la reedición algo esencial: es el remaster actuando como preservador de una cultura que rara vez ofrece soluciones potables a la manutención del archivo histórico del videojuego en general.

Entonces, ¿qué es lo que viene a cumplir exactamente este Saints Row: The Third Remastered? El valor de cada juego es una apreciación subjetiva y es fácil caer en la tentación de que nadie necesitaba jugar a este juego, muchas veces visto como una mala copia de Grand Theft Auto; la parodia de un juego que ya de por sí es una parodia. Nadie puede culpar a nadie por esa visión: así es como nació la franquicia. Reflejando las características potentes de Xbox 360, Volition lanzó Saints Row como una muestra de lo que podría llegar a ser un juego de mundo abierto en la otrora nueva generación, pero también, con sus valores altisimamente genéricos, mostraron la poca relación que tenía Microsoft con los distintos creadores y publishers. Cosa que con el tiempo cambió a favor del gigante de Redmond.

Cuestiones del destino hicieron que la propia Volition encuentre la identidad de Saints Row, la cual plasmaron a lo largo y ancho de Saints Row: The Third. Un vistazo a la coyuntura de la industria de por aquel entonces (2011), nos lleva a recordar la manía casi compulsiva de las compañías por tener un pingo que aunque sea arrastre un tercio de la audiencia que era fiel a los mundos abiertos de Rockstar. Encontraron de hecho su público: tenían un humor un tanto problemático pero que para la época funcionaba; su jugabilidad presentaba aspectos incluso más pulidos que en los juegos de Rockstar. De la enorme cantidad de clones de GTA, con mapas repletos de misiones extra y actividades inocuas para hacer, éste supo ser uno de los mejores.

Todo eso está de regreso con esta remasterización, la cual no viene a tocar prácticamente ninguna línea de código referida a la jugabilidad, al comportamiento de los enemigos ni a la estructura de juego. Esto es, a todas luces, un problema. Como incluye los DLCs, empezamos el juego con un poderío de fuego y acceso a herramientas que tuercen la progresión que sus creadores imaginaron en un principio. Esto es algo que encontré sumamente desconcertante y en cierto punto, desagradable, pero que también contribuye al caos que supone jugar Saints Row: The Third.

Debajo del capó no hay muchas novedades y, para mi sorpresa, el juego se siente muy dinámico y contemporáneo. Los mundos abiertos han cambiado y diversificado muchísimo en los 9 años de edad que acusa este título. : Desde GTAV, pasando por The Witcher 3, Breath of the Wild o los más recientes Assassin’s Creed; todos juegos que vinieron a aportar distintas vertientes que se inclinan hacia lo sistémico, o bien a la influencia de nuestras decisiones respecto a cómo interactuamos con el entorno, considerando dichas decisiones en diversos puntos de inflexión desde la narrativa. La tentación de tildarlo de vetusto está ahí al alcance de la mano, pero Saints Row: The Third Remastered clava un talón en el piso abogando con su simpleza. Es un juego que pinta el fresco de una época en los videojuegos donde todo se miraba con un cristal distinto. Algunos podrían decir que ya no se hacen juegos así por una buena razón (y en ciertos aspectos coincidiría con ésto), pero no me parece justo endosarle tal cosa a este título.

Si hablamos de la carrocería—y dejando de lado la pobretona versión de Nintendo Switch—, nos encontramos con un juego que desde lo técnico ha recibido un tratamiento extenso en cómo se lo percibe visualmente: texturas en alta resolución, las cuales incluso llegan a 4K con una fluida tasa de cuadros por segundo en PC. Las partículas y demás también han recibido lo suyo y en general se lo ve espectacular. La versión que utilicé para este análisis es la de Xbox One e, incluso en la consola menos agraciada de esta generación, se lo ve y se lo siente de maravillas.

La fluidez con la que se mueve va en sincronía con el frenesí de su relato y las misiones rimbombantes que componen su extensa campaña. Más allá de la ausencia de una inteligencia artificial que haga de sus balaceras algo memorable, es en la escala de la destrucción y las escenas guionadas dignas de las películas más a tope y descerebradas que podamos encontrar donde Saints Row: The Third Remastered se redime. Resulta sumamente efectivo. Y divierte. He pasado unas lindas quince horas en sus adentros, destrozándolo todo a mi paso.

Es muy raro, pero los juegos actuales nos predisponen a vivir experiencias más o menos similares. Cuando te dicen “es un juego de mundo abierto tipo tal”, uno se hace la idea de qué esperar exactamente, y con cierta experiencia rara vez se equivoca. Es lo contrario a lo que me pasó jugando Saints Row: The Third Remastered; descubrí que los juegos de mundo abierto fueron otra cosa, tal vez menos pretenciosa, sí, pero de alguna manera más nobles en su afán de entretener. Y este juego lo consigue en toda su extensión. La gran pega del asunto son los cuarenta billetotes que pide para embarcarse en esta travesía: el único limitante para recomendarlo abiertamente. Queda a discreción y curiosidad de ustedes hacer la inversión y probar el que, a todas luces, es el único juego que ha quedado en la memoria colectiva años más tardes, en una época donde Grand Theft Auto lo era todo. Y en eso, hay mucho mérito.


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Escrito por

Jeremías Curci

Pater familias. Toda la vida jugando, un tercio de ella escribiendo. PR y obrero literario. Visto en Infobae, Malditos Nerds, Vorterix, GamePod y unos cuantos lugares más.

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