Star Wars Squadrons - Developer: Motive Studios - Autor:

Star Wars Squadrons: Cumpliendo sueños de la niñez

Electronic Arts lanzó el tan esperado título que nos pone al mando de las más icónicas naves espaciales de este universo
por Raissa Jerez | @ReviewsRai

Nunca me emociono mucho con los videojuegos que me ponen detrás de un volante porque soy bastante manca para el género. Pero, si pasaron por mi nota de Star Wars Episode I Racer, saben que tengo una debilidad particular por Star Wars inculcada por mi padre desde muy pequeña. Así que claramente este es un título que ansiaba probar. 

Como es usual en mis rituales al estrenar un título, esperé a tener un buen bloque de horas libres para poder dedicarme de lleno a volar con mi TIE/LN por todos lados y disparar a mis enemigos, como lo soñé tantas veces cuando era una niña. Sin embargo,  esto no se dio de inmediato. El primer fin de semana del lanzamiento tuve problemas con el internet—gracias Telecentro—y no me quedó otra que armarme de paciencia y esperar. Tras días de abstinencia, conseguí descargar el juego completo, preparé un té y me puse los auriculares para disfrutar del ruido de los disparos láser a toda máquina. Apenas se abrió el juego sonaron las notas más emblemáticas del tema Binary Sunset. En ese instante, yo ya tenía la piel de gallina. El juego, mi corazón en sus manos.

En general, Star Wars Squadrons no tiene mucha ciencia. Es un juego de combates espaciales que cuenta con dos modos: historia y multijugador. Como persona organizada que soy, arranqué por el primero. Este fragmento del juego nos sitúa poco después de la batalla de Endor (Episodio VI: The Return of the Jedi) y consta de atravesar 14 misiones alternando entre las perspectivas de ambos bandos: Imperio (con el equipo Titan) y Nueva República (equipo Vangard). Pero no se preocupen, no se trata de repetir la misma aventura desde cada punto de vista, sino que las consecuencias de lo que hagamos con una facción en una misión las sufriremos con la otra en un escenario distinto, y así sucesivamente.

Antes de despegar del hangar, debemos pasar por un breve briefing en donde el comandante nos cuenta el contexto de la situación y el objetivo de la misión. Además, tenemos la opción de recopilar un poco más de información hablando con los compañeros de nuestra flota. Por último, podemos revisar nuestra nave elegida, hacer ajustes, cambios en los dispositivos y repasar ciertos comandos para finalmente despegar. 

Por si les quedaba alguna duda, a los dos segundos de arrancar la primera misión ya había estrellado mi X-Wing contra un TIE Interceptor y explotado en mil pedazos. Al ser una simulación con todas las letras, los comandos son muy sensibles al tacto y hay que acostumbrarse a los movimientos de los joysticks. Es por eso que recién en la tercera o cuarta misión le pude agarrar la mano a mi T-65 X-Wing—sí, inicie el juego en el bando de los buenos—y empecé a disfrutar del juego sin tanto sufrimiento.

Durante nuestro recorrido por las diversas zonas de la galaxia podemos probar las ocho naves disponibles, cuatro para cada grupo. La T-65 X-Wing Fighter, BTL Y-Wing Bomber, RZ-1 A-Wing Interceptor y UT-60D U-Wing Support Craft para los de la Nueva República y la TIE/LN Fighter, TIE/SA Bomber, TIE/IN Interceptor y TIE/RP Reaper para los del Imperio. Esto es un gran plus ya que cada una ofrece una experiencia distinta. Por tamaño, los cazas son más ligeros, veloces y sensibles a los movimientos, mientras que los bombarderos son más pesados y lentos al girar. Además, cada una tiene sus pros y contras. Por ejemplo, los interceptores si bien son rápidos, son bastante débiles. Toda esta información nos servirá para elegir la que más se adecúe a cada misión según el briefing que nos presenten previamente; estos conocimientos también los podemos aplicar luego en el apartado multijugador. 

Si bien cada aventura es única y completamente entretenida, una de las cosas que más disfruté de esta modalidad fue ver pasar a icónicos personajes como Hera Syndulla y Wedge Antilles y, al mismo tiempo, conocer a un enorme repertorio de personajes nuevos. En todas las misiones vamos acompañados de un colorido equipo de pilotos y podemos descubrir un poco de ellos conforme vamos jugando, ya que se dan una gran cantidad de conversaciones durante los momentos de vuelo y pelea. Uno creería que esto sólo sucede del lado de la Nueva República, pero no, también encontramos entrañables sujetos del lado del Imperio. Tanto el guión como el desarrollo de muchos de sus personajes—por no decir todos—son dos de los puntos más fuertes de Squadrons.

Algo que hace distinto a este título es la escala de relevancia entre sus apartados. Si bien el modo historia es el centro de la mayoría de videojuegos, aquí no es más que una especie de introducción larga, un gran tutorial de 8 a 10 horas. Esa parte inicial tiene como propósito enseñarnos de una forma muy atractiva y cautivadora todo lo que necesitamos saber para estar a la altura de los combates online, la verdadera atracción del juego.

Este modo contiene dos opciones: Dogfight y Fleet Battles. La primera es una especie de Team Deathmatch de 5 vs 5 en donde gana la facción que consiga eliminar  30 naves enemigas primero. Es frenetismo puro, hay que ser veloces y valientes pero muy cautos, porque si bien te regresan al campo luego de morir, se pierde mucho tiempo esperando el respawn y puede ser demasiado tarde. La segunda es una especie de batalla por fases pero a gran escala—similar a Battlefield V—, también de 5 vs 5. Lo complejo aquí es destruir las líneas defensivas del enemigo al mismo tiempo que protegemos las nuestras, ya que durante el combate dependemos del medidor de moral. Esto quiere decir que mientras más adversarios matemos, mayor moral tendrá nuestro equipo y se nos otorgará la posición ofensiva. Pero no vale confiarse, esto puede cambiar en cualquier momento y caeremos en la posición defensiva, lo que nos obligará a volver a nuestro lado del campo a la velocidad de la luz para proteger a los compañeros y sus naves. Esta última es el corazón de todo el videojuego y es la modalidad que me pareció más atractiva. No sólo porque en Dogfight moría cada dos segundos, sino porque no se trata únicamente de disparar a diestra y siniestra o de la habilidad que puedas tener. Consiste en planear una estrategia, en trabajar en equipo, comunicarse y avanzar poco a poco con cautela e inteligencia.

Todo esto se termina de consolidar con la progresión por niveles, gracias a los puntos de experiencia y a los dos tipos de moneda que nos permiten customizar muchas áreas. Por un lado están los upgrades de cada una de las naves, los cuales permiten obtener mayor comodidad y un desempeño más óptimo: armas principales y auxiliares, escudos, motores, entre otros. Acá hay que ser cautelosos, las mejoras son únicas para cada una y contamos con un amplio catálogo a disposición. Mi consejo es elegir una de cada facción y ponerle todos los upgrades posibles. Cuando el dinero sobre, ahí podemos seguir pimpeando las demás. Por otro lado, se pueden desbloquear y comprar elementos para los pilotos como cascos, trajes y guantes. Y como si fuera poco, podemos cambiar el color de nuestra nave, elegir emblemas y colocar hologramas y muñecos en el interior de la cabina a modo de decoración.

Si bien el apartado visual no determina qué tan “bueno o malo” es un videojuego, en este caso particular es digno de destacar; no sólo por cómo se ve Squadrons, sino por lo que genera. Cada uno de los escenarios están tan hermosamente creados que impacta y nos hace sentir dentro del universo. Esto gracias a la cantidad de detalles que tenemos alrededor en cada una de las misiones (desde incontables NPCs hasta chatarra intergaláctica de todo tipo), sumado a los hangares y las cutscenes que parecen sacadas directamente de una película de la saga. Por si lo anterior no alcanza, ofrecerle al jugador la opción de examinar cada nave tanto por fuera como desde la cabina dice mucho sobre el empeño y amor que le pusieron los desarrolladores al título. Todo esto, junto a otros componentes como los maravillosos efectos de sonido y los nuevos arreglos en la icónica e incomparable banda sonora, hacen que la inmersión dentro de la historia sea impresionante. Me puedo imaginar lo fuera de este mundo que debe ser pasar por Galitan o Sissubo utilizando el VR y, si se puede, con una palanca de vuelo en mano.

Luego de pasar muchas horas completando las 14 misiones y de perder en una infinidad de enfrentamientos online, ¿puedo decir que Star Wars Squadrons es el mejor juego de esta famosa saga? No, claro que no. En un catálogo en el que encontramos joyas como Battlefront II, Jedi Fallen Order y Knights of the Old Republic, este título queda un poco por detrás, pero definitivamente la creación de Motive Studios es un hito dentro de su categoría. La capacidad de inmersión que me generó es extraordinaria. La nueva historia, la calidad del apartado técnico y su infinidad de detalles, los efectos de sonido, la música y lo entretenido que es el apartado multijugador hacen que esta sea una sólida propuesta que ofrece mucha rejugabilidad. Sin lugar a dudas, Squadrons es un videojuego indispensable para quienes disfrutan conducir—desde autos hasta naves—y, por supuesto, para ávidos fanáticos de la saga. Incluso para alguien bastante mala en estos juegos como yo, es un deleite ponerse detrás del volante de un X-Wing o TIE/Ln por unas horas. Por mi parte, aunque sé que jamás llegaré a ser igual de buena piloto que Luke, Han o Poe, seguiré practicando porque la esperanza es lo último que se pierde.

Star Wars Squadrons fue revisado en PlayStation 4 usando una copia digital facilitada por Electronic Arts.

Escrito por

Raissa Jerez

Comunicadora audiovisual. Maestra Pokémon. Formada por Nintendo, con especialidad en PlayStation y mención honorífica en Xbox. De vez en cuando me creo youtuber en 'Rai Reviews' y colaboro con PressOver. Me gusta recomendar cosas aunque no me hayan preguntado.

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